5 razones para ver ‘Oficina de infiltrados’

Hola, soy Valentina y soy un disco rayado: hay tantas series que es difícil seguirle la pista a todas, y muy fácil perderse entre tanta oferta, por muy pendientes que estemos de la actualidad. Una muestra de ello es lo que me ocurrió con Oficina de infiltrados, una serie francesa a la que yo estuve ignorando activamente durante cinco años porque su título en español me llevó a pensar que era una comedia.

Atraída por los buenos comentarios que estuve leyendo en redes sociales durante la emisión de su quinta temporada en Movistar, caí en cuenta de mi error y decidí subsanarlo. Y aquí estoy compartiendo con vosotros mi “descubrimiento” en forma de recomendación, para invitaros a darle una oportunidad en cuanto podáis, si sois fans de las narrativas de espionaje y estáis buscando una serie que os enganche de forma adictiva. A continuación os damos cinco razones para ver Oficina de infiltrados.

(Fuente: IMDb)

Mathieu Kassovitz interpreta a Guillaume Debailly, un agente de la DGSE que regresa a París después de haber estado infiltrado seis años en Siria, dejando atrás una larga relación con Nadia, una mujer casada. En su vuelta a la rutina, Debailly se reencontrará con ella por casualidad y decidirá traicionar al mismo tiempo varias de las reglas del manual de espías, cuando retoma la identidad de Paul Lefevre (como ella lo conoce) para continuar viéndola.

Este juego de dobles identidades y malabares despertará sospechas a su alrededor y pondrá a muchas personas en peligro, incluida su propia familia y Nadia. Paralelamente, veremos el proceso de formación y entrenamiento de Marina, una nueva agente, y se investigará la desaparición de un agente que estaba infiltrado en Argelia. Todo esto mientras la CIA también se inmiscuye y reclama su trozo de pastel.

Lo que os hemos contado son solo las tramas principales de la primera temporada de Oficina de infiltrados. A partir de ahí, las cosas se complican con cada nueva misión de los agentes franceses (y los quebraderos de cabeza que producen a los que trabajan en las oficinas de París) y los conflictos cruzados con otras agencias internacionales, entre los que encontramos a espías estadounidenses en el Sáhara, agentes rusos en Siria, sabotajes israelís a las centrales nucleares iraníes o miembros del ISIS que planean atentados en Francia.

La serie no necesita grandes malabarismos de guion, ni personajes excéntricos o peculiares. En cada temporada sigue de forma paralela más de dos tramas principales, cada una protagonizada por uno de sus agentes y su complicada misión que, a pesar de moverse en esferas independientes, se cruzan y se retroalimentan haciendo que aumente la importancia de lo que está en juego. Las apariencias y los juegos a dos o tres bandas son algunos de sus puntos fuertes.

(Fuente: IMDb)

Lo que hace especial a esta serie francesa es que aborda el espionaje y el trabajo de sus agentes infiltrados con una perspectiva que busca ser realista. No hay persecuciones espectaculares, artilugios sofisticados ni los tropos habituales de las narraciones modernas de espías.

Aquí se ve el día a día de los agentes, las rutinas, la burocracia y se muestran los largos y complicados procesos de infiltrarse en un entorno hasta que consiguen acercarse a sus objetivos.

La producción de Showtime llegó a su fin este 2020, después de ocho temporadas, y dejó a los fans de las series de espionaje huérfanos de una historia de largo recorrido. Aunque Oficina de infiltrados no juega con los mismos esquemas de Homeland, y se basa más en una calma tensa que en escenas de acción espectaculares, tienen en común su ambientación en una agencia internacional de inteligencia, en la que la geopolítica y la actualidad también tienen un papel relevante en la construcción y resolución de los conflictos.

‘Oficina de infiltrados’ está disponible en Movistar.