5 series que no son (literalmente) como la novela que adaptan

Para los amantes de la ficción literaria y televisiva cada nueva adaptación es una gran noticia, por la posibilidad que ofrece de ver en pantalla una gran historia que conocen y con la que, probablemente, han disfrutado. Pero este entusiasmo suele convertirse, en demasiadas ocasiones, en decepción, porque los recursos que utilizan los escritores y los guionistas para llegar al lector y al espectador son diferentes y la historia que proponen necesita algunos cambios para conseguirlo.

Como ya analicé aquí con , incluso una historia adaptada por el propio escritor experimenta varias modificaciones a la hora de convertirse en una serie. Pero la ficción de Montero no ha sido la única que en este 2020 ha experimentado notables transformaciones a la hora de llegar a la televisión. y son otras de las novelas que este año se han convertido en ficciones audiovisuales con diferentes licencias creativas, para sorpresa de los lectores. A continuación desvelo, con spoilers, algunas de las modificaciones que han sufrido en su llegada a la pequeña pantalla. Así que lee bajo tu responsabilidad.

Hulu ha conseguido este año una hazaña poco habitual en la adaptación de series basadas en novelas, conseguir el aplauso de los lectores a pesar de las diferencias. Un logro en el que puede haber influido que la propia Sally Rooney, autora del libro, ha participado en la escritura del guion.

Entre las modificaciones más llamativas que encontramos en la adaptación está la linealidad de la historia audiovisual, mientras que el libro avanza y retrocede varias semanas en el mismo capítulo. Algo que probablemente obedece a la necesidad de plantear una propuesta más comprensible al espectador. También son notables los cambios respecto a algunos personajes, como la madre de Marianne, Denise, con la que la serie simpatiza más que el libro, o su hermano, que ejerce contra la protagonista una violencia menos física y más verbal.

Respecto al final de la producción, aunque el resultado es el mismo, el de la serie puede resultar más igualitario para ambos protagonistas. Su última conversación está cargada de emociones por parte de ambos, es más intensa y deja la puerta abierta a un futuro reencuentro que en la novela parece menos probable.

La producción de Apple TV+ adaptó la novela homónima de William Landay y la hizo mucho más ambigua que la versión original en lo que respecta al papel de Jacob, el niño protagonista. El autor fue mucho más claro en el historial de su escalofriante comportamiento, pero también le restó protagonismo a los personajes de Derek y Sarah, que ayudan a que la serie sea más compleja a la hora de plantear al espectador el posible culpable del crimen. Algo a lo que también contribuye el personaje de Patz, que resulta mucho más sombrío sobre el papel.

Sin embargo, las modificaciones más importantes llegan al final de la producción, ya que esta prescinde de la muerte de Hope, que en la novela es estrangulada. Un hecho que termina de convencer a su madre sobre la culpabilidad de su hijo y que deriva en el accidente final. En la serie es la posibilidad del asesinato de la joven la que provoca que las sospechas se incremente en la mente de la madre y termine estrellando su coche. Y el resultado de este hecho también es diferente, ya que en el libro Jacob muere mientras que en ficción de Apple TV+ se plantea la posibilidad de que consiga recuperarse de las heridas.

Entre el libro de Celeste Ng y la producción de Amazon Prime Video protagonizada por Kerry Washington y Reese Witherspoon hay muchas diferencias, algunas muy sutiles otras trascendentales para algunas tramas o para construir el retrato de los personajes. En el de Mia (Washington) hay varios cambios en su biografía como el hecho de que sea amante de Pauline, una licencia televisiva que sobre el papel queda en intensa amistad, o que es ella quien le cuenta a su hija su origen y no una vengativa Elena. Un matiz que, en el fondo, solo contribuye a perfilar el rol de Witherspoon, que en la historia original no se ofrece a pagarle a Bebe para que deje a los McCulough en paz. Otra de las diferencias en el entorno de este personaje es su exnovio periodista, que apenas aparece en el libro mientras que en la serie recurre a él para investigar a Mia.

En cuanto a la menor de las hijas de Elena, Izzy Richardson, en la obra de Ng nunca se menciona explícitamente su sexualidad ni su beso con una amiga, pero esta trama televisiva sirve para agregar otra capa al conflicto entre madre e hija. Algo en lo que también incide el flashback en el que la serie, y no la novela, que narra que Elena no tenía previsto un cuarto hijo, y que su difícil crianza y su nueva pausa profesional contribuyen al resentimiento hacia su hija menor. Por último, sobre el papel es la joven la que inicia el incendio después de descubrir que cada uno de sus hermanos ha utilizado a Pearl, la hija de Mia, de forma diferente, mientras que en la serie son ellos los que incendian la casa.

No me quiero imaginar cómo se quedaron los lectores de la novela de Matt Ruff cuando tuvieron que afrontar la muerte del tío George tras la visita a la mansión de Ardham, ya que en el libro solo Montrose resulta herido tras recibir un disparo del que se recupera. Pero esta es una de las muchas licencias que se toma la producción de HBO, que también contó con Ruff en el equipo de guionistas.

La adaptación televisiva de la novela es mucho más inclusiva, ya que sobre el papel el villano principal era Caleb Braitwhite, y no Christina, al igual que George e Hyppolita tienen una hija, Diana, y no un hijo. Otras de las variaciones se producen en las relaciones personales de los personajes y en la novela Montrose y el tío George son medio hermanos, porque son hijos de distinto padre. La cuestionada paternidad del primero tampoco está presente en la versión literaria, ni este tiene una relación con Sammy. Como tampoco existe la relación sentimental entre Letitia y Atticus, por lo que no es posible que tengan un hijo que escriba la novela. Y el personaje de Ji-Ah, la novia coreana del protagonista, es una invención televisiva, al igual que su historia.

La serie también ha aportado a la creación de Ruff más escenas de acción, nuevas criaturas, más magia y más situaciones sobrenaturales. Y también ha contado con mayor profundidad los disturbios de Tulsa, que además de proporcionar a los espectadores un episodio sobrecogedor sirve a los protagonistas para recuperar el Libro de los Nombres, algo que tampoco ocurre en la historia original.

En las entrevistas posteriores al estreno Susanne Bier, la directora de la producción de HBO protagonizada por Nicole Kidman, aclaró que el libro de Jean Hanff Korelitz había sido una inspiración en los primeros dos episodios, un “marco conceptual”. Una aclaración muy importante cuando descubrimos las enormes diferencias entre la producción televisiva y la novela en la que se basa.

el título original, está escrito en tercera persona, y buena parte de sus páginas se dedican a analizar el matrimonio de los Fraser. Grace, como se contó en las sinopsis del proyecto inicial, además de ser terapeuta es escritora y está escribiendo un libro que autoayuda que lleva por título el de la novela y que en realidad es un sutil mensaje hacia la propia protagonista.

Si David E. Kelley hubiese sido más fiel a la creación original la producción habría transcurrido casi por completo en la casa de la playa que vemos únicamente en el primer episodio. Y, lo que es más importante, el personaje de Hugh Grant no habría existido, ya que Jonathan solo aparece en los recuerdos de Grace. Durante buena parte de las páginas de la novela está huyendo de la justicia antes de ser capturado en el extranjero y extraditado a los EEUU. Por lo que en el libro no hay visitas a la cárcel, ni juicio ni, por lo tanto, abogada defensora, uno de los mejores personajes de la miniserie.

Por último, en el libro no se pone en duda la autoría del asesinato de Elena, que en la novela se llama Málaga, y este se produce después de que le diga a Jonathan que está embarazada de nuevo. Y por si queda alguna duda, cerca del desenlace se lo confiesa en una carta a Grace.