Actualidad 23 Jun

Especialistas de diferentes países, entre los que se encuentra un representante argentino del INTI, se reunirán en Francia para comenzar a trazar el camino de la modificación. Se busca obtener mediciones más precisas que repercutirán especialmente en el ámbito científico.

La modificación de la forma de medir el segundo para lograr mayor exactitud permitirá, entre otras cosas, prevenir desastres naturales, “en comunicación aumentar la cantidad información que se transmite por una fibra óptica” y también “abre la posibilidad de nuevas aplicaciones tecnológicas que hoy son desconocidas“, sostuvo Héctor Laiz, gerente de Metrología, Calidad y Ambiente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).

La ciudad francesa de Sèvres, ubicada a mitad de camino entre París y Versalles, será el escenario elegido para una reunión histórica del Comité Internacional de Pesas y Medidas, donde se trazará la hoja de ruta para redefinir el segundo de acá al 2030. Entre los 18 expertos que participarán de este evento clave se encuentra el argentino Héctor Laiz, gerente de Metrología y Calidad del INTI, único representante sudamericano en el Comité desde 2016.

Es importante aclarar que la redefinición del segundo no va a impactar en los relojes utilizados en la vida cotidiana, ni implicará tener que ajustar el horario —como sucedió el 30 de junio de 2015 y en más de veinte ocasiones, que hubo que retrasarlo un segundo—. Donde sí se va a sentir el cambio va a ser en el campo científico, ya que la nueva medición será cien mil veces más precisa que la actual.

Con una medición más exacta del tiempo se podrá mejorar la precisión de los sistemas de posicionamiento (como el GPS) o prevenir desastres naturales a través de estudios de tensión en la corteza terrestre. Incluso se podrá verificar si las constantes fundamentales de la naturaleza (como la velocidad de la luz) tenían el mismo valor miles de millones de años atrás”, explica Laiz.

Hasta 1972 la definición del segundo se regía por la velocidad de rotación de la Tierra, pero la falta de uniformidad de este fenómeno —condicionado, por ejemplo, por efectos gravitatorios o la fuerza de mareas— llevó a utilizar relojes atómicos basados en la frecuencia de resonancia atómica. Desde entonces, el Sistema Internacional de Unidades (que rige las mediciones en el mundo) determinó que la unidad de tiempo se define estableciendo el valor numérico fijo de la frecuencia del cesio, un metal que se puede hallar en la naturaleza en formaciones rocosas.

Se va a reemplazar el átomo de cesio por otro, pero todavía no se decidió cuál va a ser. Los que están en carrera son el iterbio, el estroncio y otros iones que permitirán realizar experimentalmente la definición del segundo con menor incertidumbre que la actual”, detalló Laiz.

Matilde Moyano

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