En su búsqueda por conocer el tipo de retos, el grado de satisfacción y las motivaciones sociales que tienen los adolescentes para realizar retos virales en Internet, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha llevado a cabo un estudio que, realizado por el grupo de investigación de Ciberpsicología de la propia Universidad, ha concluido, entre otras cosas, que uno de cada diez adolescentes españoles reconoce haber realizado retos virales peligrosos.

Según la UNIR, entre los retos virales más frecuentes se encuentran los sociales (80.3%), seguidos de los solidarios (20.6%). Sin embargo, destaca la incidencia de los peligrosos (8%), por el potencial riesgo para la integridad que suponen para los menores.

Lo habitual es que realicen diferentes tipos de retos virales a la vez. Así, el 15.3% de los adolescentes efectúa, a la vez, retos sociales inofensivos junto a retos virales peligrosos.

Entre los resultados de este estudio se observa una mayor prevalencia de chicos, ante chicas, que realizan retos peligrosos. Los más jóvenes (6º Primaria) son los que más satisfacción experimentan ante la realización de los retos en general.

Los adolescentes reconocen que sus motivaciones para realizar estos retos son principalmente sociales “para sentirse integrados o aceptados por su grupo de amigos”.

TikTok: la plataforma estrella para los retos

Los retos virales se han popularizado en los últimos años, en consonancia con el auge de aplicaciones como TikTok, una de las plataformas online más prominentes en este fenómeno en Internet.

Según el Informe Sensor Tower (2020), TikTok tuvo la mayor cantidad de descargas para cualquier aplicación en un trimestre, con 315 millones de instalaciones en App Store y Google Play.

Parte del éxito de los retos virales se justifica por la breve duración de los vídeos (menos de un minuto), su enorme diversidad y su fugaz viralidad: si un reto está de moda al poco tiempo deja de estarlo y se pone de moda otro.

La profesora Jéssica Ortega Barón, investigadora del grupo de la UNIR, ha argumentado que “parte del éxito de las plataformas online que contienen retos virales se justifica por la configuración y posibilidades que ofrecen. Son breves, hay una enorme diversidad, y, además, su viralidad es fugaz, es decir, que si un reto está de moda al poco tiempo deja de estarlo y se pone de moda otro”.

Instagram lanzó en agosto de 2020 Reels, vídeos cortos en los que se pueden usar efectos y filtros, música y otras herramientas de edición con las que dar rienda suelta a la creatividad. Esta aplicación web ha ganado una gran popularidad en los últimos años, y se ha convertido en una alternativa al uso de TikTok con funciones muy similares.

Existen tres tipologías de retos

Por un lado, y, según el estudio, los retos que más realizan los menores son los sociales (80,3%) y son aquellos que tienen un componente social o familiar de diversión como bailes o bromas inofensivas.

Es decir, se realizan para pasarlo bien en familia o amigos y no conllevan ningún riesgo. De hecho, hoy en día es frecuente que los cantantes, a modo de promoción de sus canciones, saquen un baile breve con unos pasos determinados para que a través de la realización del challenge la canción se haga viral.

Los solidarios, por otro lado, cuyo propósito es concienciar a los usuarios sobre una causa social determinada, ayudar a los demás, o fomentar buenas conductas. Por ejemplo, el Ice Bucket Challenge, uno de los primeros retos que se conocen que consistía en tirarse un cubo de agua fría con el objetivo de para recaudar fondos para luchar contra la esclerosis múltiple amiotrófica; o el Trashtag Challenge, que anima a limpiar el entorno.

Y, finalmente, los peligrosos, que ponen en riesgo la integridad de la persona que lo hace o de otras personas, como ‘Caza al pijo’ que consiste en dar una paliza a una persona por la calle o el ‘Coronavirus Challenge’ iniciado por una influencer que puso de moda el reto de lamer un retrete público durante la pandemia.

A su vez, también es muy frecuente que los usuarios realizan al mismo tiempo retos sociales y retos peligrosos (15.3%). “Esto es un tema preocupante, ya dependiendo del reto, los más virales llegan a millones de personas en apenas unos días”, detalla Ortega Barón.

La profesora Jéssica Ortega Barón nos ha explicado que “los retos virales son tan atractivos para los adolescentes porque les permiten divertirse e interactuar con otros usuarios de forma divertida. En este sentido, el estudio que hemos elaborado evidencia que la motivación social a la hora de realizar un challenge tiene una gran importancia, ya que permite a los adolescentes sentirse integrados, valorados y aceptados por los demás (su grupo de iguales u otros usuarios en Internet)”.

Por otra parte, nos cuenta la principal autora del estudio, la gran difusión ante la realización y publicación de un reto ofrece la posibilidad a los jóvenes de tener una gran cantidad de likes, comentarios y seguidores en muy poco tiempo. Por tanto, los challenges también nutren la necesidad incesante de los jóvenes de ser populares y destacar en las redes sociales.

Cómo influye la tecnología de última generación

Normalmente, para la realización de retos virales en Internet se utilizan los teléfonos móviles, ya que por su tamaño y gran accesibilidad permite a los usuarios realizar y grabar retos en todo momento y lugar.

Además, Ortega Barón asegura que “el hecho de que la imitación de una acción en masa haya tenido tanto interés con el auge de los challenges, hace que las tecnologías se planteen nuevas opciones para tener más difusión y llamar más la atención de los usuarios. A este respecto, las tecnologías cada vez más permiten una mayor interconectividad, permiten mayor difusión con un solo clic, y utilizan algoritmos que permiten al usuario personalizar su uso para que sean utilizadas más tiempo”.

A mayor variedad de retos, mayor satisfacción

La investigación indica que una mayor variedad de retos (sociales, solidarios, peligrosos) parece llevar consigo una mayor satisfacción y motivaciones sociales a la hora de realizar challenges.

Además, este fenómeno guarda relación con problemas como la nomofobia, el miedo a estar sin el teléfono móvil, y el temor a no estar al día de lo que pasa en tu grupo de iguales (Fear of Missing Out) y con aspectos de inteligencia emocional online.

También está relacionado con la proyección idealizada de uno mismo, ya que este tipo de retos captan la atención de miles de usuarios en poco tiempo, y permiten obtener fácilmente likes y seguidores. Esto hace que algunos usuarios se excedan realizando actos extremos y peligrosos para aumentar su audiencia.

Ortega Barón analiza que “los retos virales en Internet gustan mucho a los adolescentes, en parte, porque ofrecen la posibilidad de reafirmar e incrementar el sentimiento de pertenencia y conexión con los demás. Por eso, muchas veces los adolescentes están dispuestos a arriesgarse a realizar retos extremos y peligrosos con tal de no quedar fuera del círculo de sus amistades o de las personas que para ellos son relevantes”.

Además, los retos virales en Internet se realizan en parte porque es una forma fácil de obtener feedback positivo por parte de otros usuarios y destacar ante la multitud. Para ello, los adolescentes muestran una imagen positiva de sí mismos en el contexto online con el objetivo de agradar a los demás y conseguir likes, seguidores y comentarios positivos”, concluye.

¿Existen los límites?

Aunque existen acciones de control y de censura de ciertos contenidos, la gran cantidad de retos subidos al día no impide que hoy en día haya muchos retos inadecuados, violentos, autolesivos o discriminatorios. En este sentido, por muchas limitaciones o controles haya por parte de las aplicaciones líderes, como por ejemplo el programa de supervisión parental de TikTok, es necesario que esto venga acompañado de una educación en el uso responsable de los retos virales y una mayor supervisión y control parental.

Muestra llevada a cabo para el estudio

El grupo de investigación Ciberpsicología de UNIR analizó una muestra de 417 menores (41.2% chicos y 58.8% chicas) de entre 10 y 14 años, a través de un cuestionario diseñado y validado para el estudio, la escala Viral Internet Challenge Scale (VICH-S).

Participaron adolescentes de cinco centros educativos de tres regiones españolas: Aragón, Principado de Asturias y Castilla y León. La muestra se repartió entre 119 estudiantes (42 chicos, 77 chicas) que cursaban sexto curso de Educación Primaria; y 298 estudiantes (130 chicos, 168 chicas) de primer y segundo curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).

Este estudio permite conocer con mayor profundidad la temática con el objetivo de encaminar labores de prevención necesarias para la realización responsable de retos virales que no supongan un peligro para los menores, concluyen sus autores.

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