Crítica: ‘How to… with John Wilson’ hace elogio del divague

En 1998, durante una estancia en Nueva York, Elías León Siminiani (director de El caso Alcàsser y de la próxima docuserie de Netflix 800 metros), salió a la calle, cámara en mano. para capturar una colección de visiones cotidianas de la ciudad con las que después confeccionaría sus Key Concepts, una serie de en los países capitalistas para así, una vez más, tensionar el concepto de “verdad” en el estatuto documental.

Unos años antes, en 1989, el cómico . El mundo físico dejaba de ser mero contenido con el que trabajar, ajeno a la pared de ladrillos frente a la que la labor del cómico ocurría. El comediante de stand-up se inscribía por primera vez en el espacio, explorando el mundo y, con él, expandiendo las fronteras perceptivas del humor.

El sábado pasado terminaba la primera temporada de How to… with John Wilson, una serie que se podría considerar heredera digna de las obras antes mencionadas, sintetizando a la perfección sus principios discursivos. La propuesta, disponible en el catálogo de HBO España, . Impensable, al menos, hasta que uno se da cuenta de que la obra está producida por Nathan Fielder, paladín del miserabilismo absurdo que ya desplegó en su hilarante serie Nathan for you. Humor y documental aquí reman en un mismo sentido persiguiendo un fin, “la verdad”. Una verdad, que en How to…with John Wilson no siempre se encuentra en lo que se muestra, sino en lo que se cuenta.

En este caso, el desdichado es John Wilson, un aprensivo cineasta que, videocámara en mano, recorre las calles de Nueva York mientras diserta sobre los embolados de la vida cotidiana. que, en apenas 25 minutos, se presentan como verdaderos ensayos sobre la vida moderna. Así hemos podido acceder a las neuras de un neoyorquino frente al acto de compartir la cuenta, a la vacilación ante el propósito de proteger con fundas sus propios muebles, o al último y emotivo ensayo sobre cómo prepararle un risotto perfecto a su casera octogenaria. Son problemas del primer mundo, como dirían, que llevan a conclusiones jocosas y reflexiones sobre todos los aspectos de nuestro día a día.

Con todo esto, How to…with John Wilson se convierte en un monumento al dejarse llevar, un enaltecimiento al descarrile, un elogio del divagar. Su celebración no es explícita, sino que va escondida en el propio viaje del espectador y va acompañada a su candidez y su mirada naif sobre las cosas, de su invitación . La propia experiencia de asomarse a lo rutinario con absurdidad construye, invitando a la propia reflexión, haciendo que abandonarse a uno mismo sea más agradable y lúdico. Las calles por las que John Wilson transita devienen los callejones de nuestra mente y el propio acto exploratorio se convierte en un ejercicio de introspección. Nueva York, a tiro de cámara, es un laberinto de pensamientos. Y los laberintos dan miedo.

Los problemas sobre los que pivota la serie nacen de la más pura ansiedad, de la aprensión, de una insatisfacción con lo conseguido o del temor a lo perdido en la vida. Frente a eso, el tránsito lleno de levedad y revelación convierte una odisea en un paseo y la reflexión sobre la vida misma en una hazaña grata y realizable. . Una visión así sobre la vida cotidiana es un regalo. Pensar demasiado se me hace menos aterrador después de haber visto esta serie.

Quizá porque su concepto es, a priori, más deudor de cineastas como Chris Marker que de cómicos como Jerry Seinfeld, y a pesar de portar el sello HBO, How to… with John Wilson se ha comentado con cierta discreción y solo en ciertos círculos, alejados de un tipo de espectador seriéfilo más centrado en la ficción. Sin embargo, . Es casi filantrópico, si me preguntan. Por eso me siento en la necesidad de recomendarla. Ojalá después de leer esta crítica, si es que no lo han hecho ya, le den una oportunidad.

‘How to…with John Wilson’ está disponible en HBO España.