Crítica: ‘Los crímenes de Pembrokeshire’, pasión contenida para corregir el pasado

Esta crítica se ha escrito después de ver ‘Los crímenes de Pembrokeshire’ completa y no contiene spoilers.

La afición de la televisión británica por revisar el historial criminal del país nos ha regalado en los últimos meses propuestas televisivas muy interesantes como , o , producciones que siguen la estela de muchas otras y que, en su mayoría, recrean las investigaciones que se llevaron a cabo para atrapar asesinos en serie. Pero la última en sumarse a esta lista cuenta con la particularidad de que entre los crímenes y la investigación que más se esforzó por resolverlos pasaron dos décadas.

Con el título de Los crímenes de Pembrokeshire, la cadena británica ITV estrenó en enero esta producción de tres episodios, que ya podemos encontrar en el catálogo de , y narra la investigación que en 2006 comenzó el detective Steve Wilkins y su equipo para resolver cuatro asesinatos cometidos en los años ochenta en Gales. Se trataba de un empeño personal que surgió cuando Wilkins vio que los medios ponían en duda el trabajo policial, incapaz de ofrecer respuestas a los familiares de las víctimas después de tantos años.

(Fuente: Movistar+)

Con el intérprete galés Luke Evans (El alienista) en el papel de Wilkins, Los crímenes de Pembrokeshire refleja las presiones a las que se vieron sometidos los investigadores a la hora de resolver unos casos que no preocupaban a nadie, pero que de no llegar a buen puerto habrían manchado aún más la imagen del cuerpo. A pesar de que su decisión de retomar el caso fue recibida con agrado, el presupuesto era limitado y el método con el que esperaban encontrar respuestas, demasiado caro.

Cuando el detective encontró las pruebas que le ofrecían un punto de partida fiable lo confió todo a uno de los avances más importantes en la investigación policial, el ADN. Y era una apuesta económicamente arriesgada que, además, se veía apremiada por la posibilidad de que al sospechoso, que estaba en la cárcel por diversos robos, le ofreciesen la libertado condicional y pudiese cobrarse una nueva víctima.

Para narrar esta investigación, Los crímenes de Pembrokeshire prescinde de los homicidios y la sangre y se centra en la intensa revisión de las pruebas que tuvieron que llevar a cabo los detectives. Pasillos enteros de cajas cuidadosamente guardadas y fotografiadas que convirtieron al equipo investigador más en documentalistas que en policías al uso. Algo a lo que regresaron cuando les concedieron la oportunidad de interrogar al sospechoso, John Cooper, un hombre de apariencia afable que justifica su situación penitenciaria apelando a conspiraciones, pero que consigue poner los pelos de punta desde el primer momento.

(Fiente: Movistar+)

Los crímenes de Pembrokeshire alcanzó en su emisión británica la nada desdeñable cifra de 11 millones de espectadores, la mejor del canal desde 2006. Basada en el libro sobre el caso que escribieron el propio Wilkins junto al periodista Jonathan Hill, esta miniserie renuncia al dramatismo de las familias de las víctimas para concederle todo el protagonismo al trabajo de los detectives y a los allegados de Cooper, que no afrontan como cabría esperarse su posible libertad condicional.

El resultado, gracias a los siempre atractivos finales con suspense de los dos primeros capítulos, es una producción que atrapa al espectador sin demasiado esfuerzo, empujado por la curiosidad de saber cómo terminará un caso en el que todo parece estar en contra. Incluso cuando el sospechoso ya está en la cárcel.

‘Los crímenes de Pembrokeshire’ está disponible en Movistar+.