Crítica: ‘Panic’, una serie juvenil con la que desconectar este verano

La serie de Amazon Prime Video se presenta como buen plan veraniego si no le exiges mucho a la historia

(Fuente: Amazon Prime Video)

Esta crítica se ha escrito tras ver ‘Panic’ completa y no contiene spoilers.

Imagina por un momento que vives en Texas, en un pueblo llamado Carp, en el que lo más entretenido que sucede durante el verano es un juego de supervivencia entre los recién graduados del instituto. Un juego secreto para los adultos cuyo premio en metálico supone la posibilidad de escapar de una mísera vida, para algunos de los participantes, y un simple subidón de adrenalina para otros. De esta premisa parte Panic, una serie juvenil que Amazon Prime Video estrenó en mayo y que, si no le exiges demasiado, te va a dar un rato entretenido durante estas vacaciones.

Creada por Lauren Oliver, quien se basa en su propia novela para adaptar el guion al formato serie, Panic es un producto adolescente que guarda mucha relación con cualquiera de las historias típicas y consabidas de pueblos perdidos de América. Entre críos descubriendo la adolescencia, padres problemáticos, policías que se enteran de poco, venganzas personales, líos familiares y secretos, muchos secretos, tenemos un caldo de cultivo perfecto para desarrollar una historia (otra más) sobre lo dura que es la adolescencia y todos los quebraderos de cabeza que acarrea. Ahora bien, aquí se le añade a la historia el componente de Los juegos del hambre que intenta ser rompedor y aportar una razón para ahondar en los motivos por los que cada uno de los adolescentes que participan en Panic quieren/necesitan ganar este juego y escapar de Carp.

Lo que empieza siendo una serie sobre un juego secreto que acarrea diversos problemas en la comunidad, entre ellos la muerte de un par de jóvenes el año anterior, se torna en una investigación sobre asesinatos y una caza de brujas entre los jóvenes y los organizadores, a quienes nadie conoce. Pasamos de una serie de terror juvenil tipo Sé lo que hicisteis el último verano o Scream -mucho más ligerita y no tan buena como los clásicos de Gillespie y Craven- a un drama adulto que trata de tomarse demasiado en serio a sí mismo ¿Qué sucede? Pues que no lo consigue.

(Fuente: Amazon Prime Video)

Parte del problema por el que uno no se toma la ficción tan en serio como su creadora es que las interpretaciones son tan planas como un folio. Todos los personajes que aparecen en Panic son arquetipos y si alguno de sus actores es capaz de desarrollar una mínima capa en su interpretación el mayor símil al que podría compararse sería el de una patata Pringle, que un poco de ondulación tiene.

Sin embargo, despojada de todos los peros que podemos encontrar, Panic aporta un visionado de esos que llamamos desatascador o de desconexión. Es el tipo de serie ligera que te va a ocupar un par de tardes y cuando la acabes es posible que te quejes del tiempo malgastado, pero tampoco te vas a sentir a disgusto, puesto que no siempre consumimos productos de primera clase. En ocasiones también hemos probado el fast food seriéfilo y no nos ha hecho daño ¿verdad?

Seguramente -este dardo va para Amazon- con una mayor promoción, o al menos un poquito de ella, Panic hubiera llegado a más público, quizás a más audiencia de la que debería de llegar. Se trata de un producto que en manos de Netflix hubiera dado la vuelta al mundo como una de sus 10 series más vistas del momento. O eso es lo que nos habrían vendido. El problema es que en Panic no hay tanto sexo y folleteo como en los productos para adolescentes de Netflix. Y este es un dardo para la compañía de la N roja.

‘Panic’ está disponible en Amazon Prime Video.