Crítica: ‘Servant’ y su temporada 2 suben la apuesta en la bella casa de los horrores

Esta crítica se ha escrito tras ver los tres primeros episodios de la segunda temporada

Quedaban algunos interrogantes cuando finalizó la primera temporada de Servant que a sus seguidores más acérrimos, entre los que me encuentro, nos picaba cuando nos dejó mirando la puerta de la hermosa casa de los Turner con cara de “¿y ahora qué?”. ¿Leanne tiene poderes?, ¿qué ocurre con Jericho?, ¿qué ocurre con la secta?, ¿Sean recuperará el olfato y el tacto?, ¿tiene algo que ver los reportajes de niños desaparecidos de Dorothy con el propio Jericho? La trama preternatural, sumada a la relación tóxica entre los Turner, Leanne, Julian e, incluso, Tobe, más los tíos de Leanne (parentesco que nunca existió),. Y después de ver los tres primeros capítulos de la temporada 2, he de confesar que la cabeza me da vueltas y que como oráculo no me ganaría la vida.

Los dos primeros episodios,. En Doll se retoma la trama donde finaliza la primera temporada; la ausencia de Leanne puede restar intriga e inquietud en la vida de los Turner y su casa, pero el giro que nos plantea la trama apuesta por una preparación para que lo que se avecina. Lejos de rendirse, Dorothy pergeña un plan para recuperar a Jericho; con la connivencia de Sean y Julian, quienes siguen ocultando la verdad, organiza una búsqueda con carteles por el vecindario y el consiguiente aviso a la policía. Todo con el objeto de que no pasen más de 72 horas porque, según la experiencia de la propia Dorothy, pasado ese tiempo es probable que no lo encuentren jamás…

En Spaceman la trama nos lleva a un punto de inflexión que se antoja esencial para el devenir de la temporada. Sean y Julian, que siguen ocultando la verdad, descubren, con la ayuda de Natalie, indicios de la secta a la que pertenecía Leanne. Una sesión de hipnosis y un vídeo de la secta durante la ejecución de un ritual alimentan más la idea de trazar un plan que traiga al pequeño de vuelta a casa, naturalmente sin salir de ella; Dorothy, cada vez más desesperada, hace un llamamiento público en un programa en directo que presenta, poniéndose en evidencia. Pero, por si fuera poco,

Pizza, dirigido por Ishana Night Shyamalan, es. Las pesquisas en el vecindario son infructuosas, pero uno de los indicios en el capítulo anterior llevan a los Turner y a Julian a una casa en las afueras de la ciudad. Allí, Julian descubre que la casa pertenece a una familia ultraconservadora con muchos hijos y que habitualmente piden mucha comida a domicilio. Así que deciden crear una empresa de pizzas y anunciarse con la esperanza de que les llamen desde la casa con un pedido. El plan tiene éxito y Tobe ha de entregar el pedido en la casa: veinte pizzas. Sean, Julian y Dorothy siguen la operación desde el salón de casa por video conferencia. El descubrimiento en la casa obliga a tomar una decisión extraordinaria…

Hasta este punto, Servant mantiene el espíritu de la primera temporada. . Da igual dónde se desarrolle o no la secuencia en cuestión, la casa es un personaje vital con reglas propias, donde actúa o reacciona. Ese juego de casa encantada, tan propia del cine de terror clásico, con una iluminación tenue y apagada se mantiene en primer plano con un resultado inquietante (que de eso se trata). Las relaciones entre los Turner y Julian pasan de la complicidad al subterfugio en función de los planes de Dorothy o la intevención de Natalie, aunque creo que es pronto para adentrarnos en ese triángulo, visto el final del tercer capítulo.

Finalmente, he de hacer una mención especial para Trevor Gureckis, el compositor de . El comienzo de la segunda temporada es esperanzador y la sensación que me queda es que los siete capítulos restantes van a ser un pequeño tesoro para los amantes del género.

La temporada 2 de ‘Servant’ se emite los viernes en Apple TV+.