Crítica: ‘White House Farm Murders’ convence por su sobriedad

Esta crítica se ha escrito después de ver los tres primeros episodios de ‘White House Farm Murders’. No contiene spoilers.

En el verano de 1985, Sheila Caffell, una modelo con problemas psiquiátricos, fue a pasar unos días a la granja de sus padres junto con sus dos hijos. Los cinco serían hallados muertos a los pocos días en un caso que, en principio, se etiquetó como asesinato y suicidio. Esta es la historia de White House Farm Murders, una de esas tramas basadas en hechos reales truculentas, y que podemos ver en Starzplay.

La serie, dividida en seis episodios, tiene dos protagonistas más; el agente que no se creyó la teoría inicial y el hermano, Jeremy Bamber, que reacciona de manera extraña ante el suceso (si es que existe una reacción normal). Junto a ellos, un pulso entre quien cree en la hipótesis donde Sheila había tenido una crisis que la había empujado a matar a su familia y luego suicidarse, y quien piensa que esto no fue posible.

Lo cierto es que White House Farm Murders juega con una ventaja, y es que el hermano en cuestión cae mal. Es uno de esos tipos altaneros que quieres que sea culpable, y la serie siembra la duda y deja que crezca a medida que avanzan los episodios. Pero lo hace sin dejar claro si hay algo más que ver o solamente una persona que no sabe cómo gestionar un suceso como este.

Todo el peso de la tensión reposa sobre él y sobre su prima, quien lo acusa sin parpadear desde el inicio. Lo cierto es que la tensión entre ellos no acaba de funcionar demasiado bien, pero sí la que tienen por separado con los agentes policiales, haciendo que un caso aparentemente evidente guarde parte de su intriga.

(Fuente: IMDb)

Con unas interpretaciones bastante sobrias, se evita explotar el drama y el llanto de una situación como esta. Más allá de los gustos personales, centrarse en la figura de Jeremy y no, por ejemplo, en la del padre de los hijos juega a su favor. Tratándose de algo basado en hechos reales, distanciarse del drama y convertirlo en una persecución entre el gato y el ratón hace que sea menos pudorosa de ver.

La serie lo tiene todo para convertirse en carne de morbo: una hija ex-modelo con problemas mentales, dos pequeños asesinados y un padre que tiene que vivir con la responsabilidad de haberlos llevado a la granja. Sin embargo, no apuesta por eso; se queda con la parte de tensión criminal, mucho menos privada y acercada al drama pornográfico. Esto da como resultado algo más que interesante.

White House Farm Murders consigue ser una serie criminal centrada en la investigación de una teoría alternativa y en el juego alrededor de un personaje poco simpático. La estrategia es acertada y la convierte en un título perfecto para un maratón de fin de semana.

‘White House Farm Murders’ está disponible en Starzplay.