Día Mundial del Retrete: cuando el inodoro también es protagonista de las series

A pesar de que a este lado del mundo pueda parecer algo cómico que se celebre un Día Mundial de algo que para todos es tan básico como el urinario, las Naciones Unidas establecieron en 2013 que cada 19 de noviembre se conmemorase esta jornada para concienciar sobre los 4200 millones de personas que carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura. Una privación que pone en riesgo su salud, aumentando las posibilidades de propagar enfermedades infecciosas mortales.

En la ficción televisiva, como en nuestras vidas, los urinarios son algo que se da por hecho, pero en varias producciones este aposento ha resultado vital para el desarrollo de la historia que nos cuentan o simplemente han servido de excusa para crear una trama que nos haga reír. Estos son los seis momentos en los que los retretes también han sido fundamentales para las series de televisión.

La aparición más impactante de un retrete en una serie de televisión la vimos en el último episodio de la cuarta temporada de Juego de Tronos. Sentado en una versión mucho más rústica y empedrada de lo que hoy es un retrete, Twynn Lannister trataba de “hacer sus cosas” cuando apareció Tyrion. Pero el máximo representante de la casa del león rampante no tuvo que preocuparse por la vergüenza que se pasa en un encontronazo tan íntimo como ese, porque su hijo llegaba con las intenciones bien claras: iba a acabar con su vida. Y aunque le invitó a charlar en un lugar menos privado, su habitación, tras una breve conversación en la que repasaron sus rencores, Tyrion acabó con su vida guardando las distancias gracias a una ballesta.

El excusado es, para muchos, el lugar perfecto en el que tomarse un respiro y, mientras uno se ocupa de sus necesidades fisiológicas, responder correos, revisar las redes sociales o, por qué no, leer. Y eso fue lo que hizo el agente de la DEA Hank Schrader en el noveno episodio de la quinta temporada de Breaking Bad utilizando el baño de su cuñado, Walter White.

Tras descartar una revista que se encontraba por allí, Hank escogió el libro de Walt Withman Hojas de hierba, donde encontró una cariñosa dedicatoria de Gale Boetticher a “su otro W.W favorito”. Una unión de letras que le recordó a una conversación previa que mantuvo con el protagonista, y que le sirvió para encajar las piezas del caso en el que trataba de descubrir quién era Heisenberg.

(Fuente: AMC)

Apenas habíamos tenido tiempo de conocer a la esposa de Don Draper, Betty, cuando tuvimos la oportunidad de verla sentada en el inodoro, sosteniendo cuidadosamente su bonito vestido en amarillo pastel. Y lo curioso es que fue en un baño ajeno. En el cuarto episodio de la primera temporada, el personaje de January Jones está en casa de su vecina cuidando de Glen, el amigo de Sally, y le deja solo en el salón mientras ella va al baño. Después de curiosear en los cajones del lavabo y descubrir las píldoras anticonceptivas de la madre de la familia, Betty se sienta y sin haberle dado tiempo a empezar aquello que ha ido a hacer descubre que el niño le observa por la mirilla. Incómoda, le pide que no lo haga, pero Glen abre la puerta y lejos de sentirse avergonzado se queda mirándola.

De vuelta en el salón, Betty le riñe, le recuerda que esa habitación es privada y le pide que se disculpe. No sin esfuerzo el niño lo hace, para halagarle después diciéndole lo bonita que es “como una princesa” y le pide que le de un mechón de su pelo, que Glen guarda como si fuese un tesoro. Fue el inicio de una relación tan extraña como perturbadora, que regresó en pequeñas píldoras durante siete temporadas para recordarnos las dificultades de Betty para relacionarse con los demás.

(Fuente: HBO)

Solo en la primera temporada de Girls, la serie de HBO creada por Lena Dunham, hay más de una decena de escenas que transcurren en un aseo. Y aunque la protagonista y creadora tiene su momento de gloria cuando en el quinto episodio encuentra en el baño el único lugar en el que puede ser ella misma, y mostrar sus sentimientos, poniendo una puerta de por medio con Adam, es a Jessa a quien vemos más veces sentada en el inodoro.

En el primer episodio, con total naturalidad, la joven está meando mientras habla con Marnie del comportamiento de Hannah y su interlocutora le provee de papel higiénico. En el último, tras su boda sorpresa, la vemos sentada en el urinario ataviada con una bonita corona de flores, dejando entrever unas bragas azules que contrastan con su bonito vestido color crema. En esta ocasión, es la propia Hannah quien le acompaña y le pregunta si se siente como una verdadera adulta ahora que está casada. Tras pensárselo brevemente la joven contesta que sí.

Más que protagonista, en Friends el excusado fue testigo de varias escenas cómicas, tanto en urinarios públicos como en los baños de casas propias y ajenas. Pero pocas son tan hilarantes como la que protagonizó Ross en el undécimo episodio de la quinta temporada, El de todas las promesas. Como propósito de Año Nuevo, el personaje de David Schwimmer decide hacer cada día una cosa que no haya hecho nunca. Y se compra unos pantalones de cuero que se pone para una cita en la casa de su última cita.

Sin embargo, el calor humano y el ambiental hacen mella en él y decide ir al baño a refrescarse. Para conseguirlo se baja los pantalones y se echa un poco de agua, pero entonces no consigue volver a subirlos. Desesperado, se sienta en el inodoro y llama a Joey, que le recomienda primero polvos de talco y después crema hidratante. Una terrible mezcla que le obliga a salir del baño con los pantalones en el regazo.

Viajando un poco más atrás en el tiempo, en 1986, un inodoro ya fue protagonista de una de las series más míticas de su década, Las Chicas de Oro. Fue en el episodio 19 de la primera temporada, cuando Dorothy y Rose quieren renovar el cuarto de baño de la casa que comparten con Blanche y Sophie. Y como los presupuestos les parecen desorbitados, deciden hacerlo ellas mismas.

Un empeño que no hace más que crecer cuando el fontanero que les lleva el inodoro a casa insiste en que la instalación es un “procedimiento muy delicado” para el que necesitas “tener una formación, estar entrenado, ser un hombre”. Rose, con su delicadeza habitual, prescinde de sus servicios, pero son incapaces de moverlo de donde lo deja, en el salón, frente al televisor. Un sueño hecho realidad para las mujeres mayores, según Sophie. Afortunadamente, con mucho esfuerzo, un manual y algún destrozo de por medio, las mujeres de esta divertida comedia consiguen su propósito.