Diversidad, el monopolio de Disney y la televisión del futuro

Un tema en el que han coincidido la mayoría de las sesiones del Festival de televisión de Edimburgo es la importancia de garantizar la diversidad en las producciones audiovisuales, tanto en el contenido como en su representación delante y detrás de cámaras. Motivado principalmente por las conversaciones surgidas por las protestas de Black Lives Matter, es un asunto que todos los responsables de las cadenas y plataformas, tanto del Reino Unido como de Estados Unidos, reconocen como un problema del que afirman estar muy concienciados y en el que están trabajando tomando medidas concretas para solucionarlo.

Y parece que hay un compromiso serio para que las palabras no se queden en un discurso vacío. En ese camino está el fondo de 100 millones de libras que la televisión pública británica invertirá en programas y series creados por minorías entre 2021 y 2024, una ayuda con la que esperan estimular la diversidad en la industria para transformar su panorama televisivo. En la misma línea está la política que ViacomCBS Networks UK anunció en junio “no diversity, no commission”, sobre la cual Ben Frow, director de programas, fue así de tajante durante su charla en el festival: “Si los equipos de producción de nuestros programas no son diversos no recibirán nuestro dinero”.

No solo es un asunto de interés sociocultural importante para quienes hacen la televisión, quienes se ven o no representados en ella y la transformación de la sociedad, esto sigue siendo un negocio. Las cadenas han reconocido que pueden beneficiarse siendo más inclusivas, porque les permitiría ofrecer un contenido que los espectadores están encontrando en las plataformas de vídeo bajo demanda, otro de los temas recurrentes en Edimburgo, pues coinciden en que el streaming les ganó la partida de audiencia durante el confinamiento y será difícil recuperarse.

Charlotte Moore, directora de contenido de BBC, ha advertido que a menos que la diversidad se convierta en una prioridad real para la industria audiovisual del Reino Unido, la televisión lineal tendrá problemas para subsistir frente a la competencia de las plataformas de streaming. Y precisamente sobre esa competencia, Russell T. Davies (Years and Years) puso otro tema interesante sobre la mesa en la charla Dramatic Times del festival, cuando planteó su preocupación con respecto al crecimiento acelerado y constante de Disney+ y su estricta política de contenido dirigido a la familia, poniendo como ejemplo el paso de I Love Victor a Hulu: “Cuando se lanzó, Disney+ tenía 3931 horas de contenido, unas 23 semanas de visionado; el contenido no heterosexual podría verse en solo media hora. Esto es importante y realmente me asusta”.

Las plataformas de vídeo bajo demanda globales están adquiriendo un poder de dominio de las pantallas que puede echar por tierra todos los esfuerzos por la inclusividad que hacen los competidores más pequeños, si ellos no asumen el mismo compromiso, porque el usuario tendrá la libertad de elegir qué ver y cuándo, pero solo entre la oferta disponible. Y si siguen a este ritmo son ellos los que definirán el panorama televisivo del futuro.