Entrevista | Blas Cantó: “El año pasado no estaba preparado a nivel psicológico para Eurovisión”

Dicen que a la tercera va la vencida. En el caso de Blas Cantó, esperemos que sea a la segunda. En esta nueva intentona -la primera fue fallida por culpa de la pandemia-, el murciano se presentará el próximo 22 de mayo en el festival de Eurovisión con una balada muy especial para él, porque nació tras varios golpes que le dio la vida, y con la que intentará conquistar el corazón de toda Europa.

El festival se celebrará finalmente en vivo, supongo que lo prefiere así. Sí. Poder ir a Róterdam es un alivio. Todo lo que quieres hacer no se puede hacer en un plató desde España y cobra más sentido allí. Y por vivir la experiencia, porque por lo menos vamos, y eso es una gran diferencia.

El protocolo será superestricto. ¿Cómo cree que lo llevará? Yo creo que, aunque tengamos ganas de relacionarnos, nos hemos acostumbrado a ser prudentes, a estar aislados, solos… Ese no va a ser el problema, sino intentar disfrutarlo a pesar de todo. Pero tenemos que seguir priorizando en la salud, porque al final es lo más importante.

¿Por qué ‘Voy a quedarme’ es tan especial? Porque es el momento que estoy viviendo ahora, y eso, a la hora de interpretarla, de enseñársela al mundo, se nota. La canción me encanta. Me encanta la melodía, la letra… ¡Quiero cantarla en inglés, para que me entiendan mejor aún! Cuenta una historia muy real, lo que he vivido el último año de mi vida. La escribí en el momento más difícil, así que me gusta que, después del proceso doloroso, ahora la canción se pueda escuchar a nivel mundial en Eurovisión. Es un privilegio.

“Voy a quedarme’ cuenta una historia muy real, lo que he vivido el último año de mi vida. La escribí en el momento más difícil”

¿Cuál es el punto fuerte de cara al concurso? Yo creo que Eurovisión se ha convertido en historias, en realidad, en ver qué le pasa en el escenario a la persona que está interpretando. Ya pasó con Salvador Sobral, Conchita Wurst o Duncan Laurence… Además, la balada siempre le ha venido bien a España. Tampoco tengo muchas expectativas, mi única meta es disfrutarlo.

¿Le da muchas vueltas al puesto en el que cree o querría quedar? No pienso en números. Habitualmente no lo hago tampoco, no es algo que me obsesiona. Creo que el camino es lo importante. Quiero que la vida me sorprenda, y no quiero estar pendiente de los números y obsesionarme si arriba o si abajo, porque un día estarás más alto y otro más bajo. En las apuestas de Eurovisión pasa lo mismo, a veces los que están los últimos quedan primeros y viceversa. Así que dejo fluir y que sea lo que Dios quiera.

“No tengo muchas expectativas para Eurovisión, mi única meta es disfrutarlo”

¿Da vértigo una actuación de tales dimensiones? El miedo que siento es la contención de la emoción sobre la canción. No es tanto interpretarla, sino aguantar esa emoción y no romperme a llorar, porque son muchas cosas las que siento cuando la canto, cuando pienso en mi abuela… No pienso tanto en la gente que me va a ver, sino en cómo voy a estar por dentro y cómo lo voy a gestionar.

¿Está viviendo esta segunda intentona de manera diferente? Me decía una amiga que, muchas veces, lo mejor es lo que no pasa. Y creo que lo del año pasado fue bueno. Fue bueno porque, mirándolo con perspectiva, tal vez no estaba preparado a nivel psicológico para estar en un concurso tan grande, con tanta presión sobre mis hombros, tantas miradas, tantas críticas… Ahora me siento más fuerte, más seguro. Sobre lo que queremos hacer en el escenario y sobre lo que yo soy. Creo que todo ha llegado en el momento que tenía que llegar, y eso a veces no se sabe hasta que no pasan las cosas y pasan después. 

Blas Cantó.
Blas Cantó.
JORGE PARÍS

¿Entiende, ahora que está dentro, todo lo que se monta alrededor del festival? Para los eurofans es algo tan importante que dejan toda su energía no solo en las fechas que es el festival sino a lo largo de todo el año. Realmente, creo que no hay que escuchar a todo el mundo, porque si no te volverías loco. Lo importante es que se sepa quién va a Eurovisión ese año, y no pretender cambiar a un artista que no hace cierto tipo de música o se viste de una manera. Evidentemente sí que podemos ajustar cosas, pero, al final, soy yo quien va a ir este año. No es un cantante latino o un rockero. Soy yo, y yo soy así. El año que viene será otro u otra y será otra propuesta, pero creo que hay que saber encajar quién va a Eurovisión.

“Los eurofans tienen que saber encajar quién va a Eurovisión”

Suena a reivindicación de su estilo. ¿No haría otros que ahora están pegando fuerte? Yo creo que hay que adaptarse y no decir nunca: ‘de esta agua no beberé’. Al final la música es arte y el arte son inquietudes de uno por dentro, no hace falta encerrarse en banda. En mi casa lo que más se oye es latino, reguetón, México en su pura esencia… Me he criado con esa música, lo que pasa es que yo canto otro tipo de música, y me gustaría cantar también esa, pero tengo que definirme. Ahora mismo estoy en un camino en el que necesito encontrar mi identidad. Después de un primer disco que era como un mix de estilos, tal vez por querer ser  todo, en el siguiente habrá una coherencia y un artista que se ha formado a base del camino encontrándose a sí mismo. Y escucharemos canciones distintas pero con un mismo hilo conductor.

¿Por qué en España se quiere y se odia, casi a partes iguales, este festival? Yo creo que es amado porque forma parte de nuestro ADN, ya que hemos nacido y crecido con el festival, y es tan criticado porque llevamos una mala racha, y no todo el mundo sabe perder, y yo creo que esa es la clave de por qué mucha gente está enfadada con Eurovisión. Hay que alegrarse con el bien ajeno, que no ganes tú es porque ha ganado otra persona que ha trabajado lo mismo o incluso más que tú y merece también ese reconocimiento.

“Ahora mismo estoy en un camino en el que necesito encontrar mi identidad”

Sin embargo, no hay duda de que sigue siendo necesario como sinónimo de diversidad. Claro que ayuda. Son muchas culturas, muchos tipos de personas, LGTBIQ+… Creo que el camino es muy largo, pero Eurovisión está haciendo un favor a la gente que lo necesita. El lema este año es open up, y también significa libertad. Me siento orgulloso de formar parte de esto porque si podemos aportar nuestro granito de arena en que la gente vea más allá de lo que somos.

¿Cree que supondrá un antes y un después en su carrera? Yo creo que me ha dado la oportunidad de conocerme mejor a mí mismo, de averiguar hasta dónde soy capaz de llegar, pero, sobre todo, me ha abierto las puertas de Europa, y eso es una realidad. Sin Eurovisión, tal vez me habría costado un poco más. Estoy muy agradecido, pero queda mucho camino por hacer.

“Es importante saber cuándo no cruzar la línea por si estás ofendiendo a otra persona”

Como creador, ¿cree que hay que ponerle límites a la libertad de expresión? Creo que no todo vale. En el momento que estás atacando a otra persona deja de convertirse en libertad de expresión y es agresión. Creo que es importante conservar la ética y la moral, y no sé dónde está el límite, que lo hay, solo sé que lo marca cada uno, por eso habrá disparidad de opiniones. Es importante saber cuándo no cruzar la línea por si estás ofendiendo a otra persona.

¿Cómo recuerda su etapa en Auryn? Con estrés, pero con mucho cariño. No parábamos. No veías a la familia, no veías a los amigos… Pero ahora, vista con perspectiva, fue una de las mejores etapas de mi vida. Aprendí muchísimo, entre otras cosas, lo duro de la profesión. Hubo una época, en 2012 o 2013 en el que experimenté lo que hacen muchas orquestas de este país, que era no parar. Y no cobrábamos mucho, en realidad.

“Nunca perdí la cabeza en Auryn. A veces era más mayor de lo que tocaba ser. Nunca tomé drogas, no bebía casi…”

¿Cómo gestionó el ‘boom’ y, después, la ruptura del grupo? Yo creo que nunca perdí la cabeza en Auryn. A veces era más mayor de lo que tocaba ser. Nunca tomé drogas, no bebía casi… No recuerdo haberme aprovechado de la popularidad ni decir cosas que me ubicaran en una soberbia fea. Sé que nunca fui así. Tenía mucho que ver con quien me rodeaba, porque la familia y los amigos no me decían lo que quería escuchar sino lo que necesitaba escuchar. Y cuando Auryn acaba seguí haciendo lo que venía haciendo: cantar, pero solo. (Piensa unos segundos) Estuvo bien, pero, como estaba empalmando con televisión, llegó un momento en el que me agobié mucho y sentía que tenía que parar. Pero es que tenía la oportunidad de seguir y que la gente me pusiera un nombre, por Tu cara me suena, y eso me ayudó mucho, porque me ahorré un tramo muy difícil que sí tuvieron que hacer otros compañeros del grupo.

Blas Cantó.

blas cantó

  • Artista
  • 29 años
  • Ricote (Murcia)

Exintegrante vocalista de la exitosa ‘boy band’ Auryn y ganador de la quinta edición de ‘Tu cara me suena’, Blas Cantó encara ahora el reto de Eurovisión. Su primer álbum, ‘Complicado’, que contenía canciones como ‘El no soy yo’ y ‘No volveré’, fue un éxito de crítica y ventas.

¿Ya se ha reconciliado con las redes sociales? Somos Pimpinela (risas). Las redes son la actualidad, expresas lo que sientes, tanto bueno como malo. Lo que pasa es que, si cruzas la línea, a lo mejor te estás exponiendo demasiado, y eso no es algo a nivel tanto de imagen, sino interno, de cómo te puedes llegar a sentir. Cuando no reservas una parte para ti se puede hacer bola y complicarse, porque te sientes más vulnerable. Últimamente estoy aprendiendo a pasármelo bien, relativizar y no tomármelo tan en serio. Las redes no son toda la realidad que uno espera que sean, creo que deberían pedirnos el DNI y pasar un filtro antes de conectarnos a internet. No sé si eso cortará libertades, pero creo que sería lo ideal para no salir impune de cosas muy feas que pasan en las redes sociales.