Entrevista | Dani Martín: “Se me ve de lejos, por muchos escudos que me haya puesto”

Solícito, expectante, relajado. El cantante y compositor Dani Martín presenta así su último disco, Lo que me dé la gana (Sony Music), deseando saber si gusta, pero al mismo tiempo sacando pecho por el trabajo logrado. Y porque, asegura, se ha mostrado en él tal y como es.

¿Este disco es un desquite emocional, sexual, social o todo junto? Es un permiso para jugar con sonidos y los estilos de los que he sido fan desde pequeñito. Siempre he sentido que había que ser rockero o cantautor, esto o lo otro, pero todo no podía convivir. De pequeño me gustaban Public Enemy, los Chichos, Alejandro Sanz, Los Ronaldos, etc., y no entiendo por qué si a alguien le sale de las tripas hacer algo, no puede. De ahí el nombre y el permiso para hacer un viaje físico y emocional. Me fui a Inglaterra, EE UU y Latinoamérica, me encontré con un montón de gente a la que admiro y con la que me apetecía trabajar y volví con una especie de carromato carnavalesco. Me hice un traje a medida con lo que me gusta, siento que puedo defender y que no es un disfraz.

Y, sin embargo, le pone el nombre “función”, como si estuviera representando algo. Creo que es un modo de hablar con el público: ‘Empieza el espectáculo, empieza la función’. Pero… joe, no había pensado en eso. Puede ser, sí, que todos tengamos un poco de teatreros, pero mira, me has pillado.

El primer sencillo, La mentira, salió hace un año. Ha llovido desde entonces. Este es también el disco de haber hecho mucho trabajo de paciencia, desde que empecé a viajar y a contactar con gente. No la tenía, porque mi vida desde hace 20 años ha sido ‘quiero grabar, sacar el disco en esta fecha…’. Pero de repente llegas a un continente donde tú eres un gnomo y estás en el número 150 de la lista de prioridades de los demás. Me ha costado un montón poder llegar a determinadas personas para que mi deseo se hiciera realidad.

El cantante Dani Martín en los Premios 40 Principales.

dani martín

  • Madrid, 1977. Cantante y compositor

 Estudió Interpretación. Desde 2000 y durante una década lideró El canto del loco. En solitario ha publicado cinco discos. Ha hecho películas (‘Sin vergüenza’, ‘Yo soy la Juani’), series (‘Al salir de clase’, ‘Cuenta atrás’) y teatro. Su única hermana, Miriam, falleció en 2009 a los 34 años.

También ha pasado una pandemia. Y una de sus bandas sonoras ha sido Nada volverá a ser como antes, de El canto del loco. No he sentido que haya sido muy sonada, pero sí ha sido una época muy remember, de escuchar canciones que nos llevaran a lugares donde hemos sido felices, al recuerdo de los veranos, los amigos. Cosas antiguas. Eso ha sido lo que nos ha acercado un poco a la alegría.

¿Nada volverá a ser como antes? No, es imposible. Será diferente, será mejor, pero como antes, no. Creo que esto que estamos viviendo se va a repetir muchas veces por el modelo de vida que tiene el ser humano. No sé, he escuchado tantas teorías… pero creo que tiene mucho que ver con su avance hacia lugares donde no debería meterse. Con el deshielo, con que nos hemos ido a sitios a hacer edificios, a buscar petróleo… y nos hemos encontrado con esta mierda.

El cantante Dani Martín habla con '20minutos'.
‘Lo que me dé la gana’ es su quinto trabajo en solitario.
JORGE PARÍS

En sus letras alude al miedo. A los demás, a usted mismo, a defraudar… ¿Ha gobernado su vida alguna vez? Absolutamente. Todo, desde la decisión de un sonido de guitarra. Nos ha pasado a todos, les pasó a los Beatles: querían sonar al principio como Chuck Berry, Fats Domino y Muddy Waters. Todos queremos gustarle a nuestro compañero de trabajo y eso a veces es más una función que una realidad: yo he vivido en una función mucho rato, porque las personas queremos empatizar, caer bien y seducir. Es agotador. Es mucho mejor disfrutar de aquellos a los que les gusta tu sensibilidad, tu puerilidad y tu ser primario que estar empeñado en gustar a una gente intelectual que lee a Kierkegaard, porque es imposible que les guste mi música.

Nunca se sabe. Sí, tal vez los estoy juzgando, pero creo que es difícil.

A pesar de todo, ha llegado hasta aquí. Por mucho que te tapes y quieras aparentar, al final el ojo te ve muy bien. Y yo creo que a mí se me ve de lejos quién soy, por muchos escudos, pendientes o cantos del loco que me haya puesto para que no se vea mi sensibilidad. Y lo más bonito es ir conociéndote, viendo que lo que soy también está guay. Soy una persona que se equivoca, aprende y que hace un viaje y no se queda en el sofá con su guitarrista que le dice siempre que está todo muy bien. Eso me hace sentir orgulloso.

En la última canción dice: “Sí, me autocriticaré”. ¿Ha empezado? Soy una persona muy exigente y no es que haya empezado, es que no he parado. Pero el disco es un grito de ‘me siento libre, puedo moverme en un escenario y no lo tengo todo medido ‘. A mí me encanta cantar rap y rumba, escuchar a una banda que se llama Ginebras, que me revuelve el estómago y me mete un refresh de vida en el cuerpo que te cagas. Y eso es lo que realmente soy.

Le dedica una canción a su hermana y le dice que le gustaría contarle que ahora canta “peor”. ¿Cómo le veía ella como músico? Cuando yo le ponía mis discos, dice la estrofa anterior, ella me decía que los Rodríguez eran los mejores y yo le contesto que desde aquello hasta hoy todo ha ido a peor. Es una especie de broma. De camino a la universidad me dejaba -vivíamos fuera de Madrid- en Herrera Oria, donde yo iba a una academia para intentar sacarme el Bachillerato. En ese recorrido, me enseñó el Buena suerte de Los Rodríguez, discos de Fito Páez, Enanitos verdes, etc.; yo le ponía las maquetas de mi grupo y ella me decía que le parecían una mierda, algo muy manido, no le gustaban. Me enseñó un montón de cosas que hoy me encantan y me han acompañado toda la vida.

“Es una gran decisión de mi vida terminar con El canto del loco. Creo que si no lo hubiera hecho no sería feliz ahora”

¿En qué cambia la perspectiva cuando uno pasa de un grupo como ECDL a estar solo? Es una gran decisión de mi vida terminar con El canto del loco. Creo que si no lo hubiera hecho no sería feliz ahora, porque el último año no fui feliz. Tengo unos valores, una forma de funcionar, de tratar al equipo, y empezaba a haber agentes externos que no me permitían que eso sucediera. Tal vez yo sentía El canto del loco como algo muy mío y por eso quería dirigir las cosas hacia el lugar en el que a mí me hacía sentir feliz y en el que yo veía feliz a la gente que estaba alrededor. Cuando eso empezó a escapárseme, me dejó de gustar. Era algo que yo me había inventado y quería que fuera de la misma manera en la que mis padres hace 40 años montaron un negocio: para ellos, sus valores y principios iban por delante de convertirse en millonarios, por así decirlo.

¿Qué pasó después? Cuando todo eso empieza a suceder, yo me retiro. Pido un descanso, mi primo lo acepta, Chema también y aparece una situación un tanto fea de la que ya hemos hablado muchas veces. Sacamos un disco cada uno y yo decido montar mi oficina con gente que a día de hoy sigue conmigo. Jo, y la verdad es que es como si de repente me hubieran sacado tres rottweilers del estómago y me hubieran dado una caja de orfidal de por vida para estar tranquilo. Por cómo funcionamos, cómo salen las giras, la ilusión que hay…

Pese a lo que pudo parecer, ECDL no fue un grupo de niñas. Eso fue lo que alguien quiso poner como etiqueta. Éramos un grupo de albañiles, de pijos y pijas, de señoras de la limpieza, de todo. Cuando haces tres noches en Las ventas tiene que ser algo muy para todo el mundo. Un día un crítico musical de aquella época, subiendo a un avión, me dice: “El otro día hablaba con (Diego) Manrique y le dije ‘qué injustos fuimos con El canto del loco'”. Entonces yo le miré y, habiendo sufrido todas esas críticas, contesté: “¿Sí? Hostia, pues nosotros no lo notamos”. Fue como una pequeña venganza. De decir ‘nos habéis estado dando en el lomo nueve años, os habéis estado fijando como crítica en lo que pasaba debajo del escenario en vez mirar lo que había arriba’.

El cantante Dani Martín posa para '20minutos'.
Dani Martín posa para ’20minutos’.
JORGE PARÍS

En las colaboraciones del disco usted se va al terreno de los otros artistas de forma muy natural. ¿Cómo fueron? Nacen de la composición. Cuando hice La jaula, desde el minuto uno pensé en Alejandro (Sanz). Le llamé, él estaba de gira y un año después -con paciencia- conseguí grabarla con él. Los huesos es para mí la canción más Juanes que él ha hecho los últimos diez años; la compusimos los dos. Y Coque (Malla) hace de la voz de mi conciencia en Empieza la función. Le llamé y me dijo: “Pero cabrón, cómo te voy a juzgar…”. Pero lo tenía que hacer él, es mi ídolo desde pequeño, lo que yo quería ser cuando le vi tocando Adiós papá con unas Wayfarer negras en el programa de Miguel Ríos ¡Qué noche la de aquel año! Le dije a mi madre: “Yo quiero ser como ese tío”.

¿Y Camilo? Hace tres años nos encontramos en una cena con René de Calle 13 y un montón de gente. Y me voló la cabeza. Le invité a Zahara, a mi casa, e hicimos Avioncito de papel. Todo este boom que está viviendo ahora es increíble.

En el disco habla de rupturas… Soy un experto…

“Cuando alguien me deja o cuando yo he dejado a alguien, me sale escribir”

Es un campo, musicalmente, en el que se mueve bien, pero, ¿no es un poco desasosegante hablar de eso constantemente? Me causa libertad poder escribirlo en una canción y contarlo, es como terapéutico. Lo que me causa desasosiego es no ser capaz de pasar la barrera de la enajenación mental transitoria y poder vivir el amor real. Que sí lo he vivido, sobre todo en las últimas ocasiones, pero trabajo con las emociones, y cuando alguien me deja o cuando yo he dejado a alguien, o cuando la tristeza me invade y es por algo de pareja, me sale escribir. Pero este disco tampoco tiene tanto, ¿no?

Está Julia, Avioncito de papel y ese recurrente ‘cuánto va a durar esto’. Es que yo soy así. Soy irracional y mi cabeza está todo el rato pensando ‘no va a ir bien el disco, no va a ir bien la gira, no le caigo bien a la amiga de mi amigo, seguro que mi amigo está sufriendo porque he dicho algo que la ha molestado a ella…’.

Después de la presentación que le ha escrito, parece que lo suyo con Manuel Jabois va en serio. No nos conocíamos y su texto nace porque él quiere. Yo soy super fan de Manuel y por medio de (Raúl) Cimas, con quien tengo relación, llegamos a él. Quedamos a comer en un restaurante en Torrelodones y me enamoré de él. Y creo que el de mí también, porque desde entonces, después de haber escrito la presentación, todos los domingos comemos juntos. Es una relación de dos personas muy diferentes, pero con una cosa en común que es la sensibilidad. Estoy absolutamente enamorado de él; y de su pareja, también.