Entrevista | La Pegatina: “La libertad de expresión tiene sus carencias”

La Pegatina lanzó el pasado 16 de octubre su séptimo disco de estudio, Darle la vuelta (Warner), un trabajo compuesto por 10 canciones producidas de la mano de Tato Latorre que recogen la experiencia de 17 intensos años de carretera, con todo lo que ello conlleva. Nos citamos en el madrileño Hotel Riu con Adrià Salas y Rubén Sierra, los vocalistas del grupo nacido en Moncada y Reixach (Cataluña).

Dicen que han recuperado “la esencia de los primeros años”.

Adrià: En el disco hay mucha rumba, que es lo que hacíamos al principio. También hemos tenido tiempo de producir, desde nuestras casas, los arreglos de cada uno. Ahí es cuando sale lo que llevas dentro. Teníamos muchos temas donde escoger y, al final, hemos elegido los más frescos, los más ‘pegatineros’. Al fin y al cabo, son los que nos hacen sentir más cómodos. Con ellos sacamos la rumba que llevamos dentro. Además, en estas canciones hay esencia y puntos pop. Es una fusión que nos enriquece.

La pandemia ha paralizado la gira del álbum. ¿De qué manera interfirió en la preparación del disco? 

Rubén: Salvo La Guspira, el resto de canciones las teníamos preparadas antes del confinamiento. La preproducción fue desde casa, a través de Zoom, y la grabación fue diferente, porque antes íbamos al estudio todos juntos. En este caso, fuimos a tiro fijo, entrábamos de uno en uno al estudio. Los cambios en la gira nos han tocado bastante. En marzo arrancábamos nuestra gira de salas por Europa, pero la hemos tenido que aplazar a marzo de 2021. Y las giras de verano, octubre y diciembre también las hemos tenido que cancelar. Íbamos a actuar en Latinoamérica, Chile, Uruguay y México.

Vaya choque, y más para La Pegatina. Siempre han estado muy activos.

R: Es la primera vez que nos pasa. Nunca hemos parado más de dos meses seguidos. Ahora nuestra cabeza no para de pensar, de imaginar cosas… 

A: Al final, con el sector de la cultura siempre hacen lo mismo: ‘Bueno, pues ya nos lo miraremos’. Siempre hemos sido los últimos en todas las crisis, pero después quieren que seamos los primeros en entretener a la gente. Hacemos muchas cosas benéficas, solidarias… pero después nadie nos echa una mano de verdad. Los músicos ayudamos, pero, en cambio, a nosotros nadie nos ayuda. Ves el metro lleno de gente y luego no puedes dar un concierto. Te sientes molesto, indignado.

En la canción Como se hacen las flores, hacen una oda al juego en equipo. La Pegatina la forman ocho componentes. ¿Es difícil ponerse de acuerdo?

la pegatina

  • Adrià , Rubén, Ovidi , Ferrán, Axel, Romain, Sergi y Miki están detrás de La Pegatina, un grupo de ska y rumba catalana. Nacida en 2003 en Moncada y Reixach, la banda triunfa en América Latina e incluso en China. En 2016, anunciaron La Gran Pegatina, una big band con siete nuevos músicos. Fueron nominados a un Grammy Latino por su disco Ahora o Nunca (2018).

A: La mayoría de cosas se deciden por asamblea, así llegamos a un punto medio. Para el disco, hicimos puntuaciones del uno al diez de las cuarenta canciones que teníamos preparadas y de ahí salió un ranking. Obviamente, a todos se nos quedaron canciones fuera, pero es jugar para que todo el grupo esté contento. Está guay, porque el grupo te escuda, te quita presión. Aunque los momentos de crisis molan: nos juntamos, hablamos y decidimos.

R: Cada uno pone su granito de arena. Cuando se decide una cosa, vamos todos a una. Es una de las cosas más bonitas de La Pegatina. Para que una banda tan grande funcione, debemos evitar ponernos la zancadilla. Las cosas se deciden lentamente, pero todo sale bien.

Seguro que esto alegra a su público. Se han vivido situaciones como la de La Raíz, que anunció su parón indefinido.

R: Nosotros nunca hemos pensado en disolvernos. La banda nos da muchas cosas buenas: conocemos gente muy guay alrededor del mundo, hacemos colaboraciones locas, probamos cosas nuevas y siempre experimentamos.

“Nunca hemos pensado en disolvernos”

Han colaborado con artistas como Eva Amaral o Rozalén. Dicen que les gusta apostar por las “voces femeninas” porque “cambian el universo de La Pegatina”. ¿A qué se refieren exactamente?

A: La voz femenina llega a notas que la voz masculina no alcanza. El timbre es distinto. No sé por qué, pero las voces de las mujeres quedan genial en La Pegatina. Y tampoco vemos muchas voces femeninas haciendo música como la nuestra. Se crea algo novedoso, una mezcla que nos flipa. 

El Kanka participa en Te veré cuando yo quiera. Cuentan que tenían esta colaboración pendiente desde hace años. Por fin se ha materializado. Es raro que hayan tardado tanto tiempo, tienen demasiados puntos en común, ¿no creen?

A: Nos conocemos desde hace tropecientos años y nos hemos cruzado mil veces, pero siempre coincidimos tocando en las salas de al lado. Nunca se ha dado la ocasión de sacar una canción como esta. Alguna vez hemos grabado acústicos juntos con grupos como El niño de la hipoteca, pero con El Kanka faltaba cuadrar algo. En este tema hacía falta que estuviera él. Cuando se lo dijimos, le flipó. La tiene enganchada todo el día y, bueno, nos odia un poco por eso.

En el disco influyen todos sus años en la carretera. ¿Alguna anécdota que quieran contar?

A: ¡La mayoría de cosas graciosas son incontables!

R: Los lectores pueden mirar La Pegatina: El docu, o buscar La Pegachina. Que busquen, que busquen… Hay perlitas ahí.

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Cuando dijeron que iban a recuperar su esencia del pasado, pensé en una de sus primeras canciones: No a la guerra (2004).¿Existen límites para la canción protesta en España?

A: Hablábamos con Rozalén de que en su último disco toca temas potentes como la Guerra Civil. Cuando tratas estos puntos, empiezas a recibir muchas críticas. Realmente, no se te respeta. Hay cosas de las que no se puede hablar abiertamente a través de las canciones, pero nuestro deber como artistas  es hacerlo. 

“Hay cosas de las que no se puede hablar abiertamente a través de las canciones, pero nuestro deber como artistas es hacerlo”

¿Nunca se han autocensurado?

A: No. Si pensamos algo, lo vamos a decir. Quizá, si te callas, es por respetar a algún colectivo. Pero practicamos la libertad de expresión para llamar a la igualdad. Todo el mundo debe tener una voz para expresarse. La masa siempre intenta apagar a los colectivos minoritarios. Si un movimiento pisa fuerte, como ha ocurrido con el feminismo, todo lo contrario sale con más fuerza. Si se toman medidas de izquierdas, los de derechas saltan. Y al revés igual. Aunque hay algunos que respetan más que otros… La libertad de expresión tiene sus carencias, como todo.

¿Volverá La Gran Pegatina?

A: De momento, no. Quizá, algún día nos apetezca hacer algo distinto, lo sacaremos adelante.

R: Lo bueno de La Gran Pegatina es que tuviera un inicio y un final. Quien la haya visto y la haya disfrutado durante esos seis o siete meses, eso que se lleva. Se ha vuelto a juntar para hacer alguna canción, pero solo en momentos puntuales.

¿Cómo consiguen salir al escenario siempre con una sonrisa, a pesar de haber tenido un día de perros?

R: Lo primero de todo es que nos sentimos muy privilegiados de poder vivir de esto. Estamos agradecidos con nuestro trabajo y nuestra vida. Y lo segundo es que, cuando actuamos, a mí se me quitan todos los males, la fiebre, las movidas. Es una sensación muy especial. El día que deje de sentirla, abandonaré los escenarios. Actuar con una falsa energía se transmite al público. Y eso no mola.

A: El público nota cuando uno de nosotros no está bien. Por ejemplo, cuando el Barça pierde, nuestro bajista toca enfadado. Pero actuar no solo es una terapia para el público, ya que para nosotros también lo es. Sales y te retroalimentas.

R: De hecho, muchas veces estás malo y en el escenario se te pasa. Después llegas al camerino y te vuelves a sentir mal. Te guardas un cachito de energía para esas dos horas de concierto. 

A: Romain, nuestro acordeonista, estuvo un año con mononucleosis y lo veías todo el día durmiendo. Pero ahí estaba el tío, en los conciertos…

Son tiempos difíciles. En honor al título del disco, ¿cómo podemos darle la vuelta a lo malo?

A: Proyectándolo. Si dices que todo te sale mal, te saldrá mal. En cambio, si eres optimista, la cosa puede cambiar. Es fácil, pero también difícil. Si tienes un día malo, hay que darse el lujo de estar mal, pero no durante toda la vida. Hay que intentarlo. Ese siempre es el primer paso.

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