Entrevista | Vanesa Martín: “No tolero la mala educación ni las faltas de respeto, me ponen muy nerviosa”

Una, dos, tres… y así hasta siete. Siete veces –y todas las que hagan falta– para dar un sí rotundo a la música, a la vida, y a vivirla como si cada minuto fuera el último. Después de 14 años de carrera, Vanesa Martín se consolida como una de las voces imprescindibles del panorama musical español con su séptimo trabajo, nacido inesperadamente en su Málaga natal durante la cuarentena.

¿Hace falta reafirmarse tanto? ¿Con una no basta? Es mi séptimo disco y es siete veces sí a la música, a programar una gira, a tener contacto con la gente, a contar mis historias; siete veces sí a vivir sin ningún tipo de prejuicios y con total libertad; siete veces sí volvería a elegir la familia que tengo, que es maravillosa; y siete veces sí a la vida en su máxima expresión.

Comienza el disco con una despedida y cierre. ¿No es un poco extraño? Todo lo contrario. Fue a conciencia, ya que es un hilo conductor de todo el disco. La escribí a raíz de una escena que presencié desde la ventana de un hotel en Dublín. Una pareja que iba con su hijo de 2 o 3 añitos empezó a discutir. En un momento, cuando la discusión se vino más arriba, el niño soltó la mano de sus padres y se quedó mirando como ‘jo, con lo contento que yo estaba…’. Eso me llevó a pensar en esas relaciones tóxicas que no solo nos afectan a nosotros, sino a todo nuestro entorno. Y empecé a imaginarme en cómo te despides de una persona.Así empiezo el disco: terminando, limpiando… y arranco el viaje.

Canta: “aprendimos de un salto mortal”. ¿Es necesario llegar a ese punto? No hace falta, pero se aprende mejor cuando se viene de un momento crucial, difícil, tenso, de reflexión. Se aprende mucho más que cuando se toman decisiones a la ligera. 

“Este disco es un revolcón de vida. De vida con sus luces y sus sombras”

Hablando de reflexiones, es un disco que invita a ello, pero a la vez muy movido  ¿Es el más internacional? Es un disco de viaje individual, es cierto que más que los discos anteriores, pero las canciones no son nada tranquilas. Hay mucho contraste. Por una parte hay mucha intimidad y por otra mucha libertad, muchas ganas de querer exprimir cada momento como si fuera el último. Hay presente, pasado y futuro. Este disco es un revolcón de vida. De vida con sus luces y sus sombras.

¿Por qué precisamente ahora esa necesidad de aprovechar la vida al máximo? Porque la vida nos ha parado en seco. Yo no tenía previsto salir en 2020 con ningún disco, tenía previsto salir en 2021. Me iba a ir al extranjero, un par de meses a Miami, otro par a México, Argentina, Puerto Rico… Quería vivir esos países que ya conocía pero solo por trabajo. De repente todo se paró en seco [por la pandemia], empecé a escribir y a escribir, y salió el disco.

Eso es el pasado, pero, ahora, ¿en qué momento personal está? Divina de la muerte, ¿no lo ves? [risas]. Con una energía arrolladora, con ganas de que la normalidad vuelva y con muchas ansias de recuperar los conciertos y poder mostrar este disco que, paradójicamente, lo enfocamos al directo. 

¿En qué estado anímico escribe sus mejores letras? Estando viva, en el estado anímico de estar más viva que nunca.

“”Estoy constantemente intentando ser mejor”

En una canción dice que todo cambia. ¿Qué le pone del revés, para bien o para mal? La mala educación, las faltas de respeto. Me ponen muy nerviosa, no las tolero. Incluso me ponen agresiva. Agresiva en el sentido de que las paro en seco.

Ha pasado ya 14 años desde que aquella joven malagueña llegara a la capital para hacerse un hueco en la música. ¿Qué siente ahora al recordarlo? Yo miro atrás y recuerdo a la niña que era y me pregunto qué me diría ella ahora mismo.

¿Y qué cree que le diría? Yo creo que me daría las gracias por haberme atrevido. Venirme de Málaga a vivir a Madrid para tocar de local en local no fue fácil. Y llegar, puedes hacerlo, pero mantenerte es, quizá, lo más difícil. Yo procuro ponerme la pila haciendo buenas canciones y buenos discos, que es mi obligación. Le tengo tanto respeto al escenario y a la gente que viene a verme que procuro ser mejor. Estoy constantemente intentando ser mejor.

Musicalmente, ¿se ha sentido alguna vez juzgada o, peor, prejuzgada? uando saqué mi primer disco, para la gente de Andalucía yo ya era de Despeñaperros hacia arriba, pero para la gente de Madrid seguía siendo de Despeñaperros hacia abajo. Para los cantautores era del pop, y para los del pop era muy cantautora. De repente me encontré en un terreno de nadie que me hizo más difícil abrir ciertas puertas, pero, una vez abiertas, nunca se me han vuelto a cerrar. Me he dado cuenta de que ese terreno en el que navegaba era mi propio estilo, mi fórmula, mi manera de expresarme. Después, el boca a boca y la gente me han traído hasta aquí.

“Me encontré en un terreno de nadie que me hizo más difícil abrir ciertas puertas, pero, una vez abiertas, nunca se me han vuelto a cerrar”

Entonces no le pregunto por las etiquetas… Es que son un coñazo. Las etiquetas son para la ropa. Cuando me preguntaban: ‘¿qué música haces?’ ¡Pues hago música! En este disco hay de todo: funky, country, rock, baladas…

Es muy amiga de Pablo Alborán. ¿Qué opina de su decisión de salir del armario? Cada uno puede hacer lo que quiera y me parece genial que se exprese de la manera que desee y que viva como quiera. Siempre he defendido el amor libre, odio las etiquetas, porque nunca sabes lo que en la vida puede pasarte. Me parece fantástico que la gente quiera saber, y fantástico que cada uno cuente lo que quiera contar.

Cree que, a causa de las redes sociales, el artista se siente cada vez más esclavo de contar su vida más allá de su trabajo? Yo no me siento esclava de nada, cuento lo que quiero contar y creo que tengo un diálogo y un trato con mis fans bastante equilibrado. Tenemos una filosofía de vida muy parecida y me respetan y defienden bastante.

“Siempre he defendido el amor libre, odio las etiquetas, porque nunca sabes lo que en la vida puede pasarte”

¿Alguna vez se ha encarado con algún ‘hater’ o ha pedido alguna rectificación de un medio? No suelo contestar. Lo he hecho muy pocas veces porque entiendo que es muy cobarde esconderse detrás de un perfil para decir cosas. Yo entiendo que no le puedes gustar a todo el mundo, pero no me gusta perder la energía en eso. No hay música para los haters, hago música para el público y es ante él donde mi energía me la dejo al quinientos por cien. En cuanto a los medios, siempre me he sentido muy bien tratada desde siempre, cuando no me conocía ni Dios. Creo que yo me he portado muy bien con ellos, por lo que se ha creado una sinergia en la que el respeto prevalece por encima del todo. Si se diera el casa de que alguna vez uno da una noticia que es mentira o hace daño, tendría cero problema en poner el asunto en manos de mi abogado.

¿Cómo es Vanesa Martín cuando se baja del escenario? Soy bastante transparente, arriba y abajo del escenario. Me encanta vivir, la gente, experimentar cosas nuevas, el sentido del humor, una charla, mis amigos, gran amante de la naturaleza, de la cultura…

VANESA MARTÍN

  • Acaba de estrenar los cuarenta, pero cogió su primera guitarra, un regalo de su padre, con solo 6 años. A los 15 comenzó a actuar en bares malagueños y a sonar en radios locales. En 2003 se mudó a Madrid. Siete disco y miles de copias vendidas en España y Latinoamérica la contemplan. Ha colaborado con grandes artistas como Pablo Alborán, Malú, Pastora Soler o Melendi.

Y muy gamberra, entre comillas, una faceta que exprime mucho en sus participaciones en los programas de televisión. Esa es Vanesa Martín cien por cien. Pero no solo ahí. En directo, a veces improviso y cambio cosas por hacerles la putada a mis músicos [risas]. Estamos todos expectantes y también encantados. Me gusta mucho bromear.

¿Empiezan ya a ver la luz después de estos meses tan oscuros por la pandemia? Creo que todo es muy difícil. Hay que improvisar todo el rato. Creo que la cultura ha sido la peor parada y que yo la defienda no quiere decir que no defienda otras cosas. Apelo al sentido común. Ahora mismo tendríamos que unirnos más, solucionar, y ya después que sigan los conflictos. Pero creo que eso es muy difícil. Para los políticos, sean del partido que sean, es muy difícil acertar, pero sí deberían de dejar de discutir entre ellos y solucionar más. Porque hay gente que lo está pasando fatal. En cuanto a los conciertos creo que tenemos que reinventarnos. Yo voy a ensayar igual, como si fuésemos a salir en abril, que era la fecha que tenemos prevista, y nos adaptaremos. De aquí a esa fecha veremos lo que la realidad nos permite, pero ahí estaremos con todas las medidas de seguridad pertinentes. De hecho, para mí es mas seguro un concierto que viajar en metro.