Entrevista | Zahara: “Al no juzgar a una mujer por haber sufrido abusos, dejas de juzgarte a ti misma”

Zahara no olvidará la pasada primavera. Confinada en su casa, se sintió perdida muchas veces. Se enfrentó a sus demonios, les puso nombre y, a través de un proceso de catarsis, dio forma a su próximo disco, cuyo primer adelanto ha sido la popular (e incómoda) Merichane. Después, guitarra al hombro, recorrió distintos puntos de la geografía española para grabar Una historia, una canción, el nuevo programa de Movistar+ en el que charla con los paisanos, escucha sus historias y las cambia por canciones.

La compositora reconoce que dicha experiencia le permitió volver a “conectar” con el entorno, pero, sobre todo, con su interior. En el viaje, se reunió con algunos vecinos de Nigrán (Pontevedra), Los Alcázares (Murcia), Cuevas de Cañart (Teruel) y de Úbeda (Jaén), su tierra, para abordar temas como los incendios, la soledad, el mar o las raíces; y se reencontró con sus compañeros de profesión. Entre ellos están Iván Ferreiro, Xoel López y Martí Perarnau, con quien da vida a _Juno.

¿Qué ‘canción con historia’ le gustaría destacar? En Galicia canté I See Fire, de Ed Sheeran, una canción que, aunque no es de mis favoritas, me recuerda a un momento que fue mágico. Estuve en una barca con un bombero que era un filósofo de la vida. Él contaba que lo que tenía que hacer no era salvar a la gente, sino transmitir que todo iba a salir bien. Lo contaba con una serenidad y una paz que, cuando me puse a cantar, se produjo un momento precioso.

En el programa canta Heroes y, después, le lleva la contraria a su autor, David Bowie. Dice que “no todo el mundo puede ser un héroe”. ¿Qué implica este concepto? Es un poco complejo. Cuando llamamos a alguien héroe, le damos mucho valor, pero también le estamos metiendo presión, porque creamos unas expectativas muy grandes. En el programa, yo les canto esta canción a un bombero y a un empleado del Ayuntamiento que trabaja en el servicio de recogida de basuras. Para mí, los dos son unos héroes porque, precisamente, eso es lo último que esperan de ellos mismos: no quieren serlo. Esa contradicción me parece muy bonita. Heroes conectaba con estas dos personas: “Podemos ser héroes / solo por un día” [este es el estribillo en español].

Zahara.

ZAHARA

  • Úbeda (Jaén). 1983. Cantante y compositora.

Zahara es María Zahara Gordillo Campos. Volcada en la música desde pequeña, compuso su primera canción a los 12 años. Estudió Magisterio Musical entre Almería y Granada. Ha publicado 7 discos, la mayoría de ellos bajo su propio sello, G.O.Z.Z. Records; y 2 libros. Fue profesora de Cultura musical en la academia de ‘OT 2020’. Más allá de Zahara, la artista es el 50% de _Juno, el grupo que encabeza junto con Martín Perarnau, vocalista de la banda Mucho.

Y, hablando de conectar, Martí Perarnau y usted formaron _Juno en 2019. Sin embargo, su primer concierto lo dieron en Una historia, una canción. ¿Cómo el estreno del grupo sobre el escenario? _Juno surgió de la conexión que había entre nosotros y de la magia que se producía tocando en directo, porque Martí ya tocó conmigo en las giras de Santa (2015, G.O.Z.Z.) y de Astronauta (2018, G.O.Z.Z.). Debido a la pandemia, nunca habíamos llevado este proyecto al escenario y, la verdad, nos sentimos agradecidos de que fuera así. Teníamos la ventaja de que no era un concierto entero, había menos canciones, podíamos repetir si nos equivocábamos… La magia de la televisión jugaba a nuestro favor para estar más relajados. Después de muchos años vagando por el mundo y haciendo canciones, estrenar mi proyecto nuevo entre mis paisanos y mi familia fue muy bonito. En ellos encontré cariño y admiración.

En Merichane, denuncia de manera muy explícita los abusos que sufrió. Parece que ya no aborda el dolor como lo hacía en Con las ganas, Camino a L.A. oen  El fango. Ahora se expresa de una forma más directa y aporta detalles concretos; se planta contra el sufrimiento. ¿Cuándo se dio el paso de una fase a la siguiente? Yo creo que esta ruptura vino con Hoy la bestia cena en casa, una canción intermedia en todo [mediante este tema critica la gestación subrogada]. La compuse con Martí, que se encargó de la melodía, y yo escribí la letra. Tenía muy claro lo que quería, y eso me sirvió para darme cuenta de que buscaba hablar de aquellas cosas en las que creo y que me parece necesario compartir con los demás. Es decir, llevo haciendo canciones toda mi vida y, desde mi experiencia como cantautora, pienso que antes intentaba contar temas complejos que se salieran de lo particular para hablar de lo universal. Al final, esas canciones siempre tenían un carácter muy sobrio, solemne… Eran un coñazo.

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¿Por qué lo ve así? No podía hablar de las cosas trascendentes de la vida sin ponerme yo trascendente. Y con Hoy la bestia cena en casa me di cuenta de que era más importante tener un mensaje potente dentro de la música pop que en cualquier otro estilo: la música pop es un caballo de Troya maravilloso que se cuela en los hogares de la gente y les anima a bailar y a tararear una melodía. Y si consigues colocar una letra que trascienda, pero de verdad, logras colarte en el cerebro de las personas de una manera natural, sin que tengan que hacer un esfuerzo. Por eso, cuando saqué ese tema, pensé: ‘Venga, vale, vamos a hablar de la gestación subrogada’. Quiero que la gente sepa lo que canta, que las canciones cuenten cosas, que se salgan de la posición de queja o de sufrimiento. No quiero hacer una canción para aliviar el dolor, sino intentar ponerme contra ello desde otro plano y con un punto de vista diferente.

Dicen que con Merichane ha iniciado una especie de Me Too en España. ¿Qué se siente al ser la responsable de que tantas mujeres se estén animando a contar sus experiencias? Esto me ha parecido un gesto de generosidad enorme y muy emocionante, no sé ni cómo expresarlo, lo estoy asimilando. A día de hoy, recibo mensajes y tengo que leerlos en un momento concreto porque son muy íntimos, muy bonitos. Esta canción ha supuesto que muchas mujeres -y también algunos hombres que, por desgracia, también se han sentido identificados con lo que cuento- vean mis redes sociales como un espacio de libertad y de protección. Saben que pueden escribirme en privado y nadie las va a juzgar. Lo más bonito que está generando Merichane es que produce una especie de bumerán de aceptación y de respeto hacia una misma y hacia las demás: al no juzgar a una mujer por haber sufrido experiencias de abusos o acoso, dejas de juzgarte a ti misma. Aprovecho para animar a las mujeres a que hablen y compartan lo que sienten, no solo conmigo, sino también con sus personas cercanas. Sé que muchas ya lo están haciendo.

Merichane es el primer adelando de su próximo disco, un trabajo que le ha servido para “exorcizar las carencias, el miedo y la culpa”. ¿Esto ha sido agotador, liberador o ambas cosas? ¡Uf! ¡Ha habido de todo! Todas las canciones del disco, excepto una, las compuse durante el confinamiento. Me sentía feliz por poder estar haciendo canciones y, a la par, clínicamente deprimida por estar componiéndolas. Era una mezcla entre la euforia por conseguir materializar algo y llorar: sentí una serie de cosas brutales al ver las canciones acabadas y, a los dos días, estuve de nuevo profundamente hundida y procesando todo lo que había vivido. Vino la ola… y me arrolló. El proceso fue intenso y muy complejo, pero ahora, después de casi un año, me lo tomo como algo necesario y liberador. Si no hubiese habido una pandemia, habría tardado mucho más en llegar a ello. Por lo tanto, no tuve más remedio que enfrentarme. Y eso es una mierda, pero había que hacerlo. Fue como limpiar la casa: nunca apetece, y yo tenía que limpiar la cabeza por dentro.

Y, ahora, ¿qué lugar ocupa usted dentro de sus prioridades? ¡No lo sé! Recuerdo un momento de mucha negatividad en el confinamiento. Todo el rato me repetía cosas como ‘¡No quiero hacer nada!, ¡nunca jamás!, ¡no quiero hacer entrevistas ni promos!, ¡nada!, ¡ahora voy a pensar solo en mí!’. Pero ese estado me vino provocado, precisamente, por centrarme en mí. Creo que siempre tiene que haber un equilibrio, y mi vida transcurre en el viaje que va de la negación a la afirmación. Ya lo he asumido o, al menos, siento que estoy en el proceso de aceptarlo. También es cierto que ahora me presto más atención que antes, y eso me hace sentir muy afortunada.

“Los recuerdos no quieren regresar / porque mi memoria los quiere apagar”, reza el estribillo de uno de sus últimos temas, Todo lo que no está, en colaboración con Luisa Sobral. ¿Qué es aquello que no querría olvidar nunca? Pienso que lo que somos es exactamente lo que recordamos. Por eso, cuando nos quitan los recuerdos, no nos queda absolutamente nada. Mi abuela Isabel se murió de Alzheimer, una de las muertes más trágicas que hay, porque hace que te vayas de esta vida olvidando la persona que eres. Los recuerdos que quiero mantener siempre conmigo son los de mi infancia, cuando estaba en su casa. La recuerdo cocinando y cantando con una vitalidad y una energía tan bonitas… Ella tuvo una vida muy dura y, joder, qué ejemplo de mujer, qué tía más poderosa. Mi otra abuela, Catalina, también era maravillosa, pero yo crecí con Isabel. 

¿Qué le ilusiona a Zahara? La cantidad de cosas que no sé hacer. ¿Te imaginas la cantidad de instrumentos que dentro de un tiempo sabré tocar? ¿Y las canciones que haré? ¿Y las cosas nuevas que se habrán inventado? ¿Cómo será la música? Me ilusiona no saber qué va a pasar. Y soy consciente de todo lo que puedo llegar a aprender porque, al final, este último año ha sido un aprendizaje muy grande a nivel personal y musical. Es decir, yo, con 37 años, ya me siento mayor: tengo un hijo, no sé cuántas canciones… ¡Soy una señora! Pero qué bonito es que me queden cosas por saber, ¿no? Qué guay. Qué ilusión. Qué fantasía.