La representación en la animación es el último tabú por derrumbar

Tal como reflejan los resultados de los estudios anuales de la GLAAD sobre representación LGBTQ en las series de televisión de Estados Unidos, en los últimos años se ha notado un crecimiento en cuanto a cantidad y calidad de los personajes del colectivo que se incorporan de forma regular, o como centro, en sus historias. Si hacemos un listado rápido de los que nos vienen a la cabeza, nos parecerá una cifra alentadora y, si bien, se están produciendo avances notables, la realidad es que en la televisión en abierto el 90% de los personajes de la temporada 2019–2020 son cishetero. El lado positivo es que esta es la cifra más alta en 15 años.

Hoy, cuando vemos que esa representación está siendo posible, todos les exigimos a los creadores de contenido que haya más. Pero a veces no tenemos en cuenta que, a pesar de su buena disposición, estos no siempre encuentran el apoyo de las cadenas y plataformas que distribuyen sus productos. Rebecca Sugar, la creadora de Steven Universe, y Noelle Stevenson, la responsable de la serie She-Ra y las princesas del poder en Netflix, hablaron en esta entrevista publicada en Paper de los obstáculos, los noes y las prohibiciones explícitas y directas que han encontrado mientras escribían sus series.

La expresión Don’t ask, don’t tell, por la que se conoce la política oficial sobre homosexualidad y bisexualidad en las fuerzas armadas de los Estados Unidos, que se instauró durante la administración de Bill Clinton, se aplicaba de forma extraoficial en muchos otros ámbitos, incluido el de la producción de ficción animada infantil y juvenil, que en este siglo seguía anclada en el Código Hays.

Lo que consiguió Sugar en los primeros años de la década de 2010 fue gracias a subterfugios que fueron hábilmente decodificados por el público, porque Cartoon Network le había prohibido que mostrara abiertamente relaciones no heterosexuales entre los personajes. Una vez hecho, el mandato oficial fue: “Queremos apoyarte en lo que estás haciendo, pero tienes que entender que si hablas sobre el tema públicamente, la serie puede ser censurada en otros países y eso significaría su cancelación”. Sugar tenía la admiración de todos, y muchos motivos para sentir orgullo, pero también tenía prohibido hablar en público sobre el tema o los aspectos de su vida personal que tenían relación con él. En la Comic-Con de 2016 aprovechó la pregunta de un asistente al panel sobre la serie para quitarse el peso de encima.

A pesar del camino allanado por Steven Universe, Stevenson tampoco lo tuvo todo en bandeja de plata con She-Ra. Cuando empezó la producción de la serie, a principios de 2016, en principio, tuvo manga ancha para introducir la trama romántica que quería para su protagonista, pero llegaron las elecciones y con el clima instaurado con Trump como presidente, los ejecutivos del estudio se echaron atrás. Por más que luchó, no consiguió sacarla adelante durante la primera temporada.

Tal como explica Sugar, la primera vez que se incluyó la categoría Kids and family en los estudios y premios de la GLAAD fue en 2018 (ese primer premio fue para Steven Universe), porque antes de ese momento “el contenido LGBTQ estaba prohibido en el medio de forma activa”, por decisión ejecutiva desde las cadenas. Aunque sus dos series (la otra es Hora de aventuras) son consideradas a día de hoy referentes en cuanto a inclusividad y representación en esta materia, y Sugar ha sido para muchos, incluida Stevenson, la persona pionera que les abrió el camino, el barbecho que realizó en esas tierras áridas y rocosas no fue nada fácil. Como fans, tenemos la obligación de apoyar y defender activamente series como las suyas, si queremos que sigan existiendo.