‘Leonardo’, ¿verdad o mentira? Las licencias narrativas de la serie de TVE sobre el artista

La coproducción europea ha llenado la biografía del reconocido creador de diversos hechos que no sucedieron

(Fuente: TVE)

Las producciones biográficas están llenas de licencias que, como suelen advertirnos al comienzo al final de cada capítulo, los creadores se toman por «propósitos dramáticos» o, lo que es lo mismo, hacer más entretenida la historia que cuentan. Sin embargo en Leonardo, la coproducción europea que podemos ver en TVE, a la vista de la biografía del reconocido creador hay momentos en los que parece que lo que menos importa es la realidad. Estas son algunas de las licencias narrativas de la serie protagonizada por Aidan Turner.

Caterina de Cremona

Sin ánimo de estropear la serie, que como ya contamos aquí es entretenida y viene muy bien para conocer las obras de Leonardo, el artista no mató a Caterina de Cremona (Matilda De Angelis). Y no es que su biografía esté limpia de hechos delictivos —sí consta que fue acusado de sodomía en 1476—, es que ni siquiera se ha encontrado rastro de que conociese a una mujer con ese nombre.

Fue Charles Nicholl, uno de los biógrafos modernos de Leonardo, quien dio crédito a la afirmación de un escritor italiano, que afirmó haber visto una mención en los cuadernos del artista a su amante, llamada “La Cremona”. En sus trabajos, Nicholl llegó a afirmar que Leonardo, cuando tenía 57 años, se acostó con una prostituta llamada así porque no podía haber pintado desnudos femeninos sin haber experimentado el amor heterosexual. A día de hoy ningún experto ha ratificado la existencia de la mención ni, por supuesto, la conclusión a la que llega Nicholl por la presencia de mujeres en sus obras.

En el taller de Verrocchio

(Fuente: TVE)

Con el salto temporal que da la memoria del artista, la producción se ambienta 16 años antes, en 1490, siendo alumno de Verrocchio (Giancarlo Giannini). En realidad, el salto tenía que haber sido un poco más grande, porque Leonardo fue alumno del reconocido maestro entre 1468 y 1470. Y en 1490 Verrocchio llevaba dos años muerto. Pero esta no es la única inexactitud de la trama de Leonardo como alumno, ya que antes del Bautismo de Cristo trabajó en otra obra de Verrocchio, Tobías y el ángel. Son muchos los expertos que han reconocido los detalles del pez y el perro que aparecen en el cuadro como obra del aplicado alumno.

El retrato de Ginebra

(Fuente: TVE)

La trama del regalo de boda de Amerigo de Benci (Sergio Albelli) a su hija Ginebra (Poppy Gilbert) es atractiva por diversas razones pero está llena de licencias creativas. El rico banquero era amigo del padre de Leonardo, ser Piero da Vinci (Robin Renucci), pero probablemente no fue él quien le hizo el encargo al artista, entre otras razones porque falleció en el mismo año en el que se calcula que comenzó a pintarse, 1474. Por tanto, no pudo ocuparse de cortar la parte inferior del cuadro, algo que los expertos creen que se produjo muchos años después de su finalización y porque estaba deteriorado, no por lo que pudieran pensar quienes lo viesen.

Son varias las fuentes que apuntan a que fue Bernardo Bembo (Flavio Parenti), el hombre al que Ginebra recibe con tanto entusiasmo, quien encargó el retrato a Leonardo. Pero a diferencia de lo que refleja la serie no era embajador de Venecia, sino que la ciudad asignada era la propia Florencia en la que transcurre la trama. Otra licencia sobre este personaje es que por aquel entonces, al contrario de lo que llega a comentar Ginebra, estaba casado y era padre de cinco hijos.

Traslado a Milán

(Fuente: TVE)

El primer encuentro del reconocido creador con Ludovico il Moro (James D’Arcy), que le ofrece trabajar para él en Milán por el doble, no se produjo durante la exposición del Bautismo de Cristo. En realidad fue el artista quien se trasladó a Milán en 1482, por expreso deseo de Lorenzo de Medici, como parte de su política diplomática con los señores italianos. Pero no fue enviado por sus cualidades al pincel, ni por sus conocimientos en armamentística, sino para explotar su vertiente musical, ya que también era un prodigio tocando la lira. Y no fue hasta dos años después de su llegada cuando comenzó a trabajar realmente para «El Moro», a quien además de pintar retratos y diseñar sistemas de riego, preparó decorados para fiestas.

En lo que respecta a la milagrosa intervención de Leonardo para salvar la vida de Ludovico, de la que tampoco se tiene constancia, la licencia narrativa es más bien otro baile de fechas. Porque tanto si la trama se ambienta después de 1490, la de la ficción, como si lo hace en la de la llegada real de Leonardo a Milán, ocho años antes, el rey que habría encargado el envenenamiento de Ludovico habría sido Carlos VIII y no el rey Luis de Francia que se menciona y no llegó al trono hasta 1498.

Leonardo

(Fuente: TVE)

A pesar de que el hombre que vemos en la pantalla, interpretado por Aidan Turner, es inseguro y vive atormentado por su pasado, quienes más saben del artista descartan que fuese así y lo describen como un hombre de aspecto dócil y cariñoso, generoso pero con orgullo, que disfrutaba de su soledad. Al igual que rechazan que Leonardo tuviese una mala relación con su padre, aunque sí es cierto que fue fruto de una relación ilegítima.

Según diversas biografías del prolífico creador, fue Ser Piero quien le presentó, en una de sus estancias en Florencia, a Verrocchio y años después se encargó de enviarle a su taller para pulir su interés por el dibujo. Aunque sí es cierto que Leonardo vivió mucho tiempo en casa de su abuelo mientras su padre se casaba cuatro veces más y tenía una docena de hijos.

Respecto a la acusación de asesinato, y más allá de lo que ya hemos comentado sobre la víctima, en la serie se toman otras dos licencias. En 1506, cuando le detienen, el artista ya no vivía en Milán, sino que había regresado a Florencia, para volver dos años después a la ciudad en la que desarrolló buena parte de su trabajo. Y aunque sí fue acusado de brujería, a través de una carta anónima, durante una de sus estancias en Roma esto no sucedió hasta una década después.