Los 7 true crimes, de ficción y documental, más espeluznantes de 2020

2020 ha sido un año truculento en todos los aspectos, incluido el de las propuestas seriéfilas. Rara es la semana en que no tengamos un estreno de true crime y el género se ha metido completamente en el cotidiano de muchos de nosotros, bien sea en modo ficcionado o en documental. Escogemos siete propuestas (muchas otras han quedado fuera, pero no pasa nada) por si estáis teniendo unas navidades demasiado edulcoradas y buscáis algo más escamoso.

Nadie nos dijo que lo tétrico e incómodo del año llegaría de la mano de un montón de gente pintoresca con zoológicos cuestionables. Tiger King invadió la conversación las semanas después de su estreno y, de hecho, se llegó a confirmar la adaptación en ficción con Nicolas Cage. Si algo hacía la serie es mostrar un entorno de lo más desordenado en donde los protagonistas se codean entre auténticas locuras que han acabado por llegar a los tribunales.

Pero no juzguemos demasiado alto las rarezas al otro lado del charco. Nuestras propias vergüenzas se destapaban con el documental del Palmar de Troya, que además de tener entrevistas con varios de los implicados en el culto, recuperaba un ingente catálogo de vídeos, audios e imágenes de su fundación. Una historia esperpéntica que si no fuera porque sabemos que no es un bulo, nos parecería propio de alguna comedia extraña.

Para aquellos aficionados a las sectas que arrancan con timos piramidales (si es que existe una categoría semejante) este ha sido el año de NXIVM. Además de contar con las noticias de los últimos juicios y del documental de HBO (El juramento), que ha sido renovado para una segunda temporada, nos llegó la versión de Starzplay, una mirada bastante más dura y centrada en la violencia que encierra la asociación. Seduced: Inside the NXIVM Cult estructura su discurso alrededor de entrevistas con India Oxenberg y parte de él para explicar la jerarquía de esclavas que Keith Raniere montó a su alrededor con apellidos influyentes y de renombre. Todo lo que te hayan contado se queda corto, sin duda es una de esas monstruosidades que es bueno conocer.

Manhunt: Unabomber fue uno de los títulos de 2017, con ese precedente la serie antológica ponía muy altas las expectativas para ocasiones futuras, pero lo cierto es que con Manhunt: Deadly Games lograron hacer exactamente lo que esperábamos. Jugando con un elenco brillante encabezado por Cameron Britton en el papel de Richard Jewell la serie mantenía la tensión y daba una mirada clara y entretenida de la bola de nieve que inició esa bomba en Atlanta en 1996.

La segunda temporada de Mindhunter hacía especial hincapié en el caso de los niños de Atlanta, que luego trataría HBO con mayor profundidad en Crimen y desaparición en Atlanta: los niños perdidos, documental de cinco episodios que hacía un repaso histórico por el caso para mostrar por qué la policía de la ciudad ha decidido recuperar la investigación del caso. Posiblemente su punto más fuerte es la ambientación y la descripción de la ciudad por entonces y de todo ese contexto social que convirtió el caso en una mezcla confusa donde quizás no se siguieron los pasos que deberían para resolver el asesinato de hasta 30 personas entre julio de 1979 y mayo de 1981.

Si me tuviera que quedar con una serie de true crime de este año sería con DES. Lo tiene todo: exposición de los hechos clara, narración ágil, evolución de los personajes y dos interpretaciones maravillosas de la mano de David Tennant y Daniel Mays. Aún hoy desconocemos muchos de los detalles del caso, Dennis Nilsen es de esos asesinos en serie que permanecerán siempre entre las dudas de qué hizo, por qué y, en especial, por qué decidió dejarse atrapar. El personaje de Tennant es misterioso en su vertiente más aterradora y juega con el espectador todo el tiempo. El resultado es una miniserie que se devora en una tarde.

Si estás leyendo esto posiblemente sea porque eres aficionado a los crímenes y a desentrañar esos casos que a menudo protagonizan portadas. Un caso parecido era el de Michelle McNamara, que llevó su obsesión por resolver el caso del asesino de Golden State hasta las últimas consecuencias, volcando su vida en el historial y haciendo todo lo posible para llevar los crímenes a los tribunales y a las páginas de la obra en la que está basada el documental. El asesino sin rostro explica la versión seria de esas locuras que tanto nos hicieron reír en A los gatos, ni tocarlos y repasa la trayectoria de McNamara hasta después de su propia muerte.