Pablo López: “Fue abrumador tener al alcance lo que estaba prohibido soñar”

En la vorágine del éxito, el calor del público, de la audiencia y de los grandes pabellones, el niño de vida modesta que fue Pablo López se acostumbró a que su vida fuese un tobogán continuo sin zonas llanas… y colapsó. De eso habla su nuevo disco, Unikornio, de la llamada de auxilio y del camino de vuelta.

“Era abrumador tener al alcance todo lo que me parecía que estaba prohibido soñar”, dice el rememorar noches como la de su debut en el Wizink Center de Madrid en 2018 ante 14.000 personas tras convertirse en uno de los artistas españoles de mayor éxito comercial.

Ante la publicación hoy de su cuarto disco de estudio, que toma el relevo de Camino, fuego y libertad (2017), López cuenta a Efe que eso le provocó “una adicción absoluta a desayunar, almorzar y cenar en ese estado” de excitación perpetua.

“Aún estoy en proceso de desintoxicación de tanta belleza para asimilar que a veces hay que aburrirse”, añade. Todo el proceso está narrado en Unikornio, que se presenta con un bello diseño de la artista Pilar Zeta y dividido en dos partes, como se aprecia mejor en el vinilo: una primera titulada Mayday, con cinco movimientos, y que es “la que da la señal de ayuda”.

“Es donde aviso de que el barco va medio a la deriva y en la que me doy cuenta de que tengo que asimilar que soy yo y aprender a pedirme perdón“, desgrana ante temas como MámaNo o Tiempo.

Stay, con otros cinco, es la segunda parte. “Con la belleza aplastándome, hay que buscar la salida del laberinto. Empieza con Mariposa y llega La niña de la linterna, que es como el faro, el amor, para acabar con Viba, que es pisar fuerte, y con el Unikornio, que me dice que aprenda a vivir conmigo“, cuenta.

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Aceptar la imperfección

Es el suyo un unicornio con K, porque quería que en general los títulos de las canciones tuviesen “cierta controversia”. “Y este es un unicornio con alguna que otra cicatriz, con alas aunque estén rotas, al que hay que ir a sacar de una comisaría”.

Según sus palabras, este es sobre todo un disco sobre “la aceptación de la imperfección” y, aunque está en ello, reconoce que sigue sin poder abrazar uno de sus defectos.

“Como buen controlador, me sigue dando tanto pavor y rabia no entender por qué hago ciertas cosas, que en lugar de acercarme a preguntarme, rehúyo y meto la cabeza bajo tierra como el avestruz”, señala antes de apuntar que solo con este tema tiene “otro disco por grabar”.

La búsqueda a la que de momento no ha podido renunciar es a la perfección en la música. Cuarenta y tres mezclas llegó a hacer de Mariposa y el resto del proceso del disco ha sido igual de arduo. “No es por colgarme una medalla por trabajador, porque puede llegar a ser una obsesión y la que ha estado cerca de mí lo ha sufrido sobre todo. En el fondo es que disfruto de ese masoquismo y me da miedo terminar”, reconoce.

Así se explica, en parte, el retraso en este disco, que casi se estrena en la semana de Navidad. “Y porque también huyo un poquito del compromiso, de las fechas marcadas, de las rupturas y de los principios, también de las cuentas regresivas”, afirma.

Compositor de bandas sonoras

“Me daba miedo la reacción”, confiesa asimismo este músico que ha trabado una completa producción junto a Max Miglin, Kim Fanlo y su hermano Luis López, casi una labor de arquitectura en la que ha vuelto a contar con la Metropolitan Orchestra de Londres, dirigida por Andy Brown.

El resultado, como se aprecia desde el primer corte, KLPSO2, es una obra que escapa a las clasificaciones, casi más cerca de una producción para el cine que de una canción pop, con numerosas dinámicas y variaciones musicales que cuentan casi más que las letras.

“Cuando he mostrado este disco me han mirado de reojo, sí; pero tengo la tranquilidad de que, utilizando una metáfora, es la primera vez que me he elegido un look y me he peinado solo. No sé si gustará, pero estoy seguro de que es yo”, sostiene.

Gran seguidor de los grandes nombres de las bandas sonoras, como Hans Zimmer (al que llegó a conocer en persona), él mismo acaba de hacer su aportación al mundo del cine con una canción para la última película de Disney-Pixar, Soul.

“Me veo haciendo la banda sonora de una película. Aún no me he enfrentado a ello, pero la ignorancia es atrevida. Tengo capacidad para expresarme en ese idioma incluso mejor que en andaluz, pero requiere de una preparación. Por eso digo sí, pero en un futuro a largo plazo para aprender”, concluye López, que estará de gira en primavera por las principales ciudades de España en un formato íntimo de minirresidencias.

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