‘Podría destruirte’ y la importancia de un final

La excelente serie de Michaela Coel sirve como ejemplo perfecto para entender la potencia moral de la clausura

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Michaela Coel es Arabella Essiedu en ‘Podría destruirte’ (Crédito: HBO España)

Esta sencilla cita del académico Glenn Creeber: «Los finales son importantes porque permiten que un drama establezca una declaración final, que envuelva cabos sueltos, ofrezca algún tipo de cierre y tal vez incluso sugiera una conclusión moral» (2015, 33). Sugerir una conclusión moral. Umm. Exploremos el asunto apoyándonos en una de las series que más ha alabado la crítica especializada este año: Podría destruirte, una propuesta de la entente HBO-BBC.

El alma de la serie —crea, escribe, co-dirige y actúa— es la talentosa Michaela Coel, una británica de ascendencia ghanesa. Este detalle es relevante porque la Bella de Podría destruirte nos acerca a un sabor sociocultural concreto: un Londres económicamente próspero, donde el melting pot racial y artístico discurre en plena ebullición creativa, donde las drogas y el sexo rápido son la norma y donde aspectos como la sensación de pertenencia y las raíces atraviesan los márgenes de la trama. En unas ocasiones desgarrando a los personajes y en otras haciéndoles levantar con firmeza la barbilla.

Tras el vendaval del #MeToo, esta inteligente serie cuenta la historia de una violación. Es una historia dura que, sin embargo, en manos de Coel se mueve con una gracilidad pasmosa entre la introspección traumática, la comedia disparatada y la reflexión sociológica. Hay momentos hermosos, poéticos, tiernos. Pero también escenas desagradables, de una explicitud perturbadora. Hay sexo y vacío. Hay sexo y plenitud. Hay sexo y malentendido. Hay sexo y delito.

Tráiler oficial de ‘Podría destruirte’

Porque lo audaz de Podría destruirte es cómo se lanza a examinar todas las aristas de un asunto doloroso, sí, pero también complejo, donde en ocasiones no resulta nada fácil calificar algo de blanco o negro, ese simplismo de los maniqueos. Porque Bella pasa del no recordar o del coñeo a convertirse en un azote implacable —online y offline— de Zain. ¡Ella misma se marca este impresionante speech contra el gris! Y, sin embargo, la serie va haciendo evolucionar al personaje —a veces en espiral— hasta alcanzar una clausura sorprendente. Luminosa.

Ahí es clave la conversación con la terapeuta: «A veces, cuando hacemos todo lo posible por tener una vista de conjunto, perdemos por completo de vista el detalle. El pequeño detalle aquí eres tú». Ordenar el yo para entender la selva que nos rodea. Por eso, por enlazar de nuevo con la cita que abría esta columna, lo que eleva Podría destruirte a otro nivel es el sensacional episodio de cierre. Porque toda la peripecia de Bella es, también, una reflexión sobre la propia narración. En este caso la narración del trauma. Cómo contar una desgracia. Cómo lidiar con ella. Testar si ordenar las palabras o las escenas en busca de sentido sirve para mitigar el dolor. ¡O para multiplicarlo! Por eso Podría destruirte resulta tan incómoda y poderosa. Por eso exhala tanta autenticidad. Porque es contradictoria y confusa, como la vida misma.

En ese entorno minado donde se entrecruzan el trauma y el relato, la importancia dramática del final de Podría destruirte radica en las posibilidades que le exhibe al espectador: la venganza, la locura, la redención, la pena, la compasión. Su juego narrativo de apuntar varias posibilidades de un mismo hecho para, al final, descartar todas supone una genialidad porque busca devolver todo el poder a la víctima.

«Tenía que dejarlo ir. Tenía que dejarlo ir y darme cuenta de que todavía estaba viva si lo dejaba ir y el trauma no me definiera«, explicaba sobre el final Michaela Coel en una entrevista en Vulture, «Podría soltar el trauma y seguir todavía aquí. El trauma: late y está en todas partes, y no estoy tratando de ordenar la vida de nadie pero, hablando por Arabella, el trauma se convierte en lo que la alimenta y, a veces, la idea de que ella y yo lo dejemos ir da miedo simplemente porque no sabes lo que es vivir la vida sin él».

Sugerir una conclusión moral, escribía Creeber. En este caso, la de que Arabella —y, por extensión, cualquier víctima— puede decidir, puede superar el bloqueo, la rabia y el dolor, emancipándose del malnacido que le jodió la vida. Atascarte en el trauma es lo que «podría destruirte». La psiquiatra espoleaba el cambio: «El pequeño detalle eres tú». Y de ti depende, a pesar de las dificultades y del dolor, tomar la pluma para empezar a reescribir tu propio destino.

‘Podría destruirte’ está disponible en HBO España.