‘Podría destruirte’ y sus reflexiones sobre la idea de consentimiento

Esta columna no contiene spoilers de ‘Podría destruirte’.

En el transcurso de sus 12 episodios, además de mostrar el proceso de negociación con el trauma, Podría destruirte reflexiona sobre la idea de consentimiento y, a través del punto de vista de varios personajes, se cuestiona qué es lo que ese contrato social significa realmente para cada persona.

Porque más allá de la condición sine qua non de que el consentimiento no puede darse si existe violencia o coerción, o si se carece de potestad para negarlo (ambos supuestos representados en la serie sin lugar a ambigüedad o de que exista debate entre los espectadores), también propone otras con las que va más allá de la noción básica de “no es no”, porque siempre hay que tener en cuenta las dinámicas de poder en las relaciones.

Varias de las situaciones que vemos en Podría destruirte demuestran que, incluso en presencia de un consentimiento dado, si las circunstancias cambian durante el acto al que las personas involucradas han accedido a participar manifestando su deseo, si una de ellas descubre (en el momento o posteriormente) que realmente no ha tenido derecho a conceder su consentimiento, procesará la experiencia como una agresión sexual. Y lo hará al margen de lo que el código penal de cada país tipifique como tal. Como expresa uno de los personajes en un episodio, hay un incidente que en Estados Unidos no es considerado violación, en Australia es “a bit rapey” y en el Reino Unido lo es con todas sus letras.

Hay algunas situaciones representadas en la serie que han generado mayor conversación entre los espectadores, aquellas en las que debatimos si se pueden considerar agresiones sexuales o no y por qué. Es válido cuestionarse si ocultar la historia sexual personal al otro puede considerarse agresión. Personalmente, creo que si la relación sexual es segura y consensuada, y no existe intención de causar daño, no entraría en la categoría de agresión, pero también creo que no tengo derecho a negar la experiencia de una persona que se percibe como agredida al sentir que su autonomía le ha sido robada.

Pero lo más interesante de ese debate es que en medio de la exposición de argumentos dentro y fuera de la pantalla, se pasa por alto que el personaje sobre el que se discute si ha cometido o no una agresión, ha sido coaccionado en un acto de fetichismo, pero como ambos habían manifestado su interés de consumar el acto sexual (por motivaciones personales distintas) y entraron voluntariamente a la habitación, la puerta quedó abierta a todo un espectro de grises.

Conocemos la definición de consentimiento, pero desear y aceptar mantener relaciones sexuales es solo el primer paso, porque respondida la pregunta de si se quiere tener sexo, hay muchos matices que no se tienen en cuenta cuando se desconoce cuál es la idea subjetiva del acto sexual que tiene cada persona. Y esta es una de las cosas más valiosas que nos deja la serie de Michaela Coel, que amplía nuestra perspectiva, nos da herramientas para reencuadrar experiencias propias y ajenas, y nos hace cuestionarnos sobre un tema del que hemos empezado a ser conscientes y a debatir públicamente hace muy poco.

‘Podría destruirte’ está disponible en HBO España.