Stay Homas, del ingenio en la terraza al éxito mundial

Fue espontáneo. O no tanto, porque Klaus, Guillem y Rai habrían acabado haciendo algo juntos “en algún momento”; eso dicen. Por eso, Stay Homas tiene todo el sentido para ellos más allá del estado de alarma, que lo precipitó todo. El 14 de marzo, horas antes de la entrada en vigor, ya sonaba en sus redes una bossa nova –en portugués– medio en broma con alusiones a Chenoa, Chayanne y Raphael de nombre Coronão.

Después vinieron el reggae, el folk, el rap, la rumba, el pop y hasta un ‘feliz cumpleaños’ bajo la lluvia. Siempre en la terraza. Compusieron 29 canciones durante y sobre el confinamiento y todo se descontroló.

“Es muy fuerte todo y muy inesperado”, explica Guillem Boltó (25) a 20minutos por Zoom. A su lado, en el sofá, está Rai Benet (29), que no se lanza a hablar hasta la segunda pregunta. “Esto va a sonar fatal, pero creo que tenemos algo bueno: que los temas molan”, apunta. Hoy falta Klaus Stroink (25), el tercero en discordia. Y se hace raro. La naturalidad y el ingenio les ha traído a estos compañeros de piso de la Ciudad Condal un contrato con la discográfica Sony, un álbum –en otoño– y una gira en 2021. “Nosotros con hacer un concierto en Barcelona ya estábamos contentos”, comenta Guillem.

No son unos advenedizos, sino músicos de verdad. Rai y Klaus formaban parte de la banda de Nil Moliner, pero han tenido que dejarlo porque no pueden compatibilizarlo con esto; además, coinciden en Búhos. Por su parte, Guillem toca en Doctor Prats y Pet’n’Bone; y en Playgrxvnd junto a Klaus, que también es parte de Horny Section. Harán lo que puedan, aunque este año, explica Guillem, “no se puede considerar que vas a hacer una gira cuando tienes cinco fechas y no sabes si te van a anular dos”. Aun así, su intención es “picar toda la piedra que haya que picar”.

La experiencia del encierro ha sido intensa. “Hemos estado tres meses y pico, cada día… solo nos faltaba ducharnos juntos”, apunta divertido, y aclara que “el mínimo roce” lo han intentado solucionar siempre hablando. No han tenido problemas con los vecinos por tocar, quizá, a deshoras, nada de llamadas a la Policía, al contrario: “Nos aplauden”. Aunque un día recibieron un mensaje de una estudiante que les pidió amablemente silencio “de 10 a 14 y de 16 a 20” porque tenía exámenes. “Pobrecilla, no le hicimos mucho caso”, dice Rai; “Esperemos que haya aprobado”.

[embedded content]

“I really, really miss my mum” (Echo mucho de menos a mi mamá), cantan en In the End, uno de los temas del mixtape (Desconfination) que ya han publicado con las cinco canciones favoritas de sus seguidores. Sus familias y amigos, cuentan, están “muy orgullosos” de ellos.

Viven juntos desde enero. “Klaus y yo vinimos a este piso hace como seis años, vivimos con diferente gente durante dos años y medio y entonces yo me fui y entró Guillem”, relata Rai, “ellos dos estuvieron dos años y pico y a finales de enero volví”. La convivencia “es fácil”, aunque a veces el fregadero esté “lleno de platos”, admiten.

En la famosa terraza, no solo Klaus, Guillem y Rai han compartido plano, también invitados sorpresa, vía móvil, como Pablo Alborán –que aceptó “salir de su zona de confort” en Another love song–, Manu Chao, Sofía Ellar o Silvia Pérez Cruz. Los primeros días recibieron peticiones de amigos para colaborar; a otros les escribieron ellos. “Rosalía no nos ha dicho nada”, se lamenta Rai. Michael Bublé les pidió permiso para versionar Gotta Be Patient en una gala benéfica en Canadá. Un shock.

[embedded content]

Sus creaciones progresaron tan adecuadamente según avanzaban los días que la 29, Let it out, tiene ramalazos indies notables. Hace unos días retomaron la tarea y ya tienen una 30, Nunca vuelven.

Aunque todo es incertidumbre, en los próximos meses harán bolos y a partir de abril tienen previsto actuar incluso en Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires, Londres y París. “Intentaremos montar algo un poco más ambicioso a nivel musical, pero tampoco nos vamos a flipar mucho”, comenta Rai. Allí estará, “si aguanta”, el cubo azul de fregar que Guillem convirtió en el cuarto integrante. “El otro día fui a casa de un percusionista para que me ayudara con el set y me dijo ‘huy, tendrías que estar mirando ya en un bazar uno de repuesto’”.

[embedded content]