Stradivarius 1700: historia y joyas del Palacio Real en un concierto virtual

Si algo ha permitido la Covid-19 es que la cultura sea más patrimonio de todos que nunca, gracias a la apuesta por fórmulas virtuales que hacen accesibles espectáculos que antes solo estaban destinados a unos pocos. Es el caso de ‘Stradivarius 1700. Un sueño real’, el primer documental de Patrimonio Nacional.

Son los programas de conciertos de música antigua que todos los años organiza Patrimonio Nacional y que, en esta ocasión, han pasado de presencial a documental como medida de prevención frente a la Covid-19, y donde el maestro Guillermo Turina toca el Stradivarius 1700 -reservado para grandes ocasiones- de la Colección Real de Patrimonio Nacional. Un concierto documental, de sesenta minutos, que podrá verse, a partir de este miércoles, a las 12.00 horas, en la página web de Patrimonio Nacional.

La presidenta de Patrimonio Nacional, Llanos Castellanos, ha señalado que la pandemia ha abierto una ventana a que todo el mundo “disfrute” y pueda conocer la historia del Palacio Real y las “joyas” que guarda.

Los Stradivarius son algunas de ellas, “son patrimonio de todos”, añade Castellanos que invita a conocer cómo y por qué llegaron a la corte y a descubrir que los instrumentos se siguen conservando como entones.

“Con todo lo que ha pasado este país hemos sido capaces de custodiar un patrimonio valioso gracias a que ha habido una conciencia ciudadana patriótica que ha sabido ver que era un legado que trasciende a una generación”, ha señalado. “Tenemos que ser conscientes de que tenemos fortalezas impresionantes como estas”.

El Stradivarius 1700 es un violonchelo sin decorar, creado por el luthier italiano Antonio Stradivari, que forma parte del conjunto de instrumentos adquiridos en 1772 por iniciativa de Carlos III, con el fin de ampliar la dotación de la Real Cámara de Instrumentos de Arco del Príncipe, futuro Carlos IV, un detalle que lo revaloriza.

Un instrumento singular no solo por quién lo construyó sino por haber acompañado a grandes maestros de la música como Giacomo Facco, Luigi Boccherini, ambos músicos de la corte del s.XVIII, o más recientemente a Mstislav Rostropovich.

En un palacio en silencio, inusualmente desierto de visitantes, subiendo las escaleras que conducen al salón de columnas, el lugar de la grabación, se escucha de manera tenue la música y una voz extraordinaria, la de la soprano Eugenia Boix, que traspasa habitaciones y pasillos.

Una inmensa puerta de madera se abre con sigilo y a media luz; en la sala, la iluminación dirige toda la atención hacia los cuatro protagonistas: el Stradivarius y los músicos, para que después los ojos se posen en el magnífico mobiliario y los impresionantes tapices que la adornan.

“Es emocionante pisar el mismo suelo y tocar el mismo instrumento después de que lo hayan hecho grandes maestros”, ha comentado a Efe en un descanso de los ensayos Guillermo Turina, que ve en esta oportunidad además de un “placer”, una “responsabilidad”.

“Es una pieza única, que una vez superada la primera toma de contacto te demuestra que es un instrumento fácil de tocar porque todo funciona bien”. El músico admite que el fin último es conseguir que “suene como sonaba” sin tener ningún documento sonoro previo. “Está tan bien hecho que todo suena bien, pero hay que tocarlo”, comenta entre sonrisas.

Para la clavecinista Eva del Campo esta ha sido una oportunidad de escuchar este tipo de música en su contexto real y recuperar así su “esencia” y filosofía. Lorena Robredo, conservadora de instrumentos de Patrimonio Nacional, reconoce que los Stradivarius son los “niños mimados”. Del violonchelo destaca su madera “peculiar” que le permite ofrecer una armonía “excepcional”, no en vano pertenece a la época dorada de su creador.

Goza de un estado de conservación “magnífico” gracias a que los edificios históricos -explica- mantienen una temperatura y humedad idóneas. El documental da voz a diferentes expertos de Patrimonio Nacional, que contribuirán a contextualizar el concierto con obras del siglo XVIII en el salón de columnas del Palacio Real de Madrid, un espacio significativo en la historia de España, primero destinado a comedor de gala y salón de baile, para después convertirse en el lugar destinado a albergar grandes actos.

En él se firmó en 1985 el Tratado de Adhesión de España a la Comunidad Económica Europea (CEE) y, recientemente, en 2014, fue testigo de la sanción por el rey don Juan Carlos de la ley orgánica de abdicación en su hijo Felipe VI y en 2018, en este salón se le impuso a la Princesa de Asturias el Toisón de Oro, máxima distinción que otorga la Corona de España.