Nos remontamos a julio de 1969 para recordar que la misión norteamericana Apolo 11 puso a los primeros hombres en la Luna. Más de medio siglo ha pasado desde entonces y todo ha cambiado.

Los humanos que volverán a pisar este satélite no son los mismos, la tecnología que utilizaran en su viaje tampoco es igual y, sobre todo, las condiciones para llegar a ella no van a ser ni de cerca similares.

Según parece, de este regreso se encargará SpaceX. La empresa de Elon Musk será quien ponga en órbita a Starship, por lo que lleva tiempo trabajando en este proyecto. Una misión que ha vuelto a posponerse más allá de 2024.

En repetidas ocasiones hemos hablado en 20Bits de cómo es esta nave y las pruebas que está realizando hasta alcanzar su objetivo, sin embargo, las condiciones allí no serán las mismas que en 1969 y los astronautas que lleguen a la Luna tendrán que estar preparados para ello.

Ilustración de los astronautas de la NASA en el Polo Sur lunar.
Ilustración de los astronautas de la NASA en el Polo Sur lunar.
Nasa

El superordenador de la NASA: Aitken

El superordenador Aitken de la NASA proporciona potentes capacidades de modelado y simulación que ayudan en la investigación para lanzar un vuelo espacial seguro en el próximo viaje a la Luna.

Hewlett Packard Enterprise (HPE) anunció la ampliación de este ordenador y desde hace más de un año trabaja en su capacidad computacional, que ayudará a la investigación en curso de la NASA que involucra la dinámica de fluidos computacionales (CFD), fundamental para entender las diferentes condiciones aerodinámicas.

Este ordenador fue construido por HPE en agosto de 2019 para dar soporte a las misiones de la NASA, incluyendo el programa de investigación Artemis.

Aitken está desarrollado conjuntamente por la NASA y HPE para impulsar una mayor eficiencia y reducir significativamente el uso de agua y de electricidad. Como resultado, el superordenador Aitken de la NASA, durante su primer año de operación, consumió solamente un 16% de la energía necesitada para la refrigeración, ahorrando más de 100.000 dólares en costes y 1,4 millones de kilovatios-hora. 

También redujo el uso de agua utilizada para enfriar el superordenador en un 91%, ahorrando más de un millón de galones de agua al día, más de 3,78 millones de litros al día.

El superordenador Aitken de la NASA ya ha ayudado a los investigadores a progresar en las siguientes áreas de la misión Artemis:

  • Desarrollar una base de datos aerodinámica para posibles imprevistos durante la separación Artemis Booster.
  • Comprender el entorno de lanzamiento en el Centro Espacial Kennedy.

Condiciones extremas de iluminación

Los afortunados que lleguen al satélite sufrirán condiciones de luz extremadamente difíciles para trabajar. Nada que ver con las que tuvieron durante el programa Apolo, ya que el sol se encontraba apenas unos grados por encima del horizonte.

La NASA sigue trabajando de forma incansable en la misión Artemisa y en el entrenamiento de los primeros astronautas en tripularla.

Para ello y, para hacerlo más cercano a la realidad, han desarrollado un nuevo entorno que simula el gran problema al que se enfrentarán los nuevos pasajeros: el anochecer.

Cuando los astronautas alunicen en el Polo Sur lunar se van a enfrentar a un permanente anochecer.

Hace tan sólo unos días conocíamos cómo desde el Laboratorio de Flotabilidad Neutra (NBL) en Houston se encuentran preparando un escenario que será la base de futuros entrenamientos de caminata lunar con el objetivo de simular las condiciones de iluminación lunar en las que se encontrarán.

En el Polo Sur de la luna, el sol se encuentra a unos pocos grados sobre el horizonte, lo que provoca sombras muy largas y oscuras. Por ello, este equipo de NBL ha comenzado a realizar evaluaciones preliminares de soluciones de iluminación lunar en el fondo de la piscina de 12 metros de profundidad.

Para la realización de esta prueba fue necesario apagar las luces de la instalación, instalar cortinas negras en las paredes de la piscina para evitar los reflejos y, además, utilizar una lámpara cinematográfica subacuática para obtener las condiciones esenciales para seguir con los entrenamientos.

En estos entrenamientos, además de la simulación, los astronautas también han tenido que estar con peso bajo el agua para simular las condiciones de gravedad muy parecidas a la luna.

En la misión Apolo 11 realizaban los entrenamientos en unos exteriores desérticos, sin embargo, en esta ocasión, el sol se encontraba en lo alto del firmamento.

Retrasos para 2025

Tanto entrenamientos como avances continúan en la carrera para volver a la Luna. En noviembre de 2021, la agencia retrasó de nuevo este viaje para 2025, sin embargo, todavía no es una fecha firme.

Por su parte, China ha anunciado su incorporación a la carrera hacia la Luna y aseguran comenzar las construcciones de su base permanente en 2027, con respecto a 2035 que habían anunciado previamente.

Así anunciaba la NASA su próximo viaje en mayo de 2019:

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El futuro de estas misiones, bajo la mirada de la NASA

El científico argentino de la NASA, Lucas Paganini, tiene la misión de acompañar y responder a las necesidades que tengan las diferentes misiones de la agencia para que puedan llevar a cabo sus objetivos.

El propio Paganini nos ha contado que su máximo objetivo a alcanzar en los próximos años es “seguir avanzando y construyendo las misiones que nos van a permitir conocer si existe vida en otros planetas. Es decir, saber si estamos solos”.

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