Una industria audiovisual inclusiva es posible, solo hace falta voluntad

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos ha hecho públicas sus nuevas normas de elegibilidad para optar al premio Óscar a mejor película, las cuales indican que los títulos que aspiran a competir en dicha categoría a partir de la edición de 2024 deben cumplir un mínimo de estándares de inclusividad y representación delante y detrás de cámaras. La noticia, por supuesto, ha sido recibida con polémica.

Sus detractores claman al cielo porque consideran este movimiento como una medida dictatorial que pervertirá la pureza del arte, aunque muchas de esas reacciones son las típicas que se vierten inmediatamente después de leer un titular en un tuit, sin haberse tomado la molestia de dedicar cinco minutos a enterarse de qué se está hablando. Si leemos el documento en cuestión nos damos cuenta de que se están pidiendo unos mínimos que no debería ser tan difícil cumplir. Unos mínimos que, por cierto, ya deberían ser norma desde hace tiempo.

Desde luego, lo ideal es que este hubiese sido un proceso orgánico en el que no hiciera falta una normativa, pero ha quedado demostrado que hace falta que las medidas se impulsen desde ciertos organismos para que se hagan efectivas. De otra forma, el cambio nunca llega. Que la industria audiovisual sea inclusiva y represente delante y detrás de cámaras la diversidad de las personas que están mirando las pantallas es posible, es cuestión de ponerse. Así lo demostró John Landgraf, el presidente de FX, en la charla de cierre del Festival de Edimburgo de este año en la que expuso los avances en materia de representación que se han realizado en el canal en los últimos cinco años.

Tal como explicó, este proceso comenzó en 2015, a raíz de un artículo publicado por Maureen Ryan en Variety en el que la periodista analizó la hegemonía de los varones blancos en la dirección de episodios de series, según los datos que publica cada año el sindicato de directores. Reconoce que hizo falta el toque de atención público para que desde FX decidieran hacer algo al respecto, pero también podrían no haberlo hecho nunca. Otros canales siguen igual a día de hoy y sin perspectiva alguna de modificar el rumbo.

Gráfico elaborado por FX Research. (Fuente: Festival de Edimburgo)

Estos cambios no se producen de la noche a la mañana ni ocurren por sí solos, hay que tener voluntad de hacerlos. Landgraf explicaba que si quieres incorporar a profesionales pertenecientes a minorías tienes que cambiar la forma en la que valoras un curriculum porque, obviamente, la persona candidata no tendrá años de experiencia porque nadie le ha dado una oportunidad: “Lo más probable es que la primera que tenga es la que le estás ofreciendo tú. Hay que saber ver el talento”. Una anécdota que ejemplifica esta cuestión, es la que contó Courtney Kemp, creadora y showrunner de Power (Starz), en el podcast TV’s Top 5: “Hace unos años quise contratar a Ava Duvernay para un proyecto y la cadena en cuestión la rechazó porque no tenía experiencia”. Esto se explica solo.

El siguiente paso, y muy importante, es que la diversidad llegue también a los departamentos en los que se toman las decisiones, a los equipos que deciden dar luz verde a los proyectos, pero los gráficos de cómo ha cambiado FX en los últimos años son esperanzadores, y demuestran que transformar la industria es posible, pero hay que querer hacerlo. Y confiar en que los demás sigan su ejemplo.